Con sandunga reabren el Museo Tamayo

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- Ago 27, 2012

>México.- Con cientos de visitantes que pasado el medio día llegaban a tres mil 25, y con una calenda oaxaqueña, con bailarines, música de banda y un par de mojigangas, el Museo Tamayo Arte Contemporáneo reabrió sus puertas al público ayer (domingo), cuando se celebraban 113 años del nacimiento del pintor Rufino Tamayo.

Casi un año después de iniciadas las obras de ampliación y remodelación, a cargo del arquitecto Teodoro González de León, el recinto, que ha logrado una integración con el Bosque de Chapultepec, quiso reabrir sus puertas con una verbena oaxaqueña a la que se unieron los visitantes que desde la mañana comenzaron a recorrer las exposiciones que ofrece en esta nueva etapa.

Niños paseando en carreolas, jóvenes estudiantes, personas de la tercera edad, escritores, artistas, turistas y mexicanos de todos los estratos sociales, arribaron al recinto que ofrece como primera exposición una retrospectiva con 47 obras, de Tamayo.

Aunque decenas de personas desfilaban por las exposiciones El mañana ya estuvo aquí, Primer Acto, Nueva Matemática, El día del ojo, Boing Boing Squirt, la que más atrajo miradas y llamó la atención fue la retrospectiva. Decenas admiraron los paisajes, naturalezas muertas, retratos, sandías características y obras surrealistas del oaxaqueño.

Carmen Cuenca, directora del Museo Tamayo Arte Contemporáneo, y David Cohen, presidente del Patronato de la Fundación Olga y Rufino Tamayo, se congratulaban ante el ingreso de visitantes. Se acercaban y leían con ellos, se mostraban emocionados.

Sin embargo no todos los que esperaron la fecha de la reapertura salieron contentos. A Alan y Angélica Rodríguez, él estudiante de Actuaría y ella, de Arquitectura, ambos de la UNAM, no hubo una muestra, salvo la retrospectiva de Tamayo, que les interesara. “Pensé que iban a implementar una sala multimedia dotada de las tecnologías que privan en la actualidad aprovechando la remodelación. Nada me sorprendió”, señaló Angélica Rodríguez.

La estudiante de arquitectura esperaba un recinto donde el usuario tuviera más interacción con la obra: “Si estamos hablando de arte contemporáneo, se requiere eso. Aquí hay sólo dos audífonos para que veas una pantalla chiquita y nada más”, opinó Rodríguez.

Alan, su compañero de visita reconoció que le había gustado conocer la obra de Tamayo pues no había tenido oportunidad. Pero del resto, comentó, “siento que falta más información para tener una mejor apreciación.”

Los visitantes que caminaban este domingo por el Bosque de Chapultepec, y que por casualidad entraron al Museo Tamayo, disfrutaron las sandías y otras pinturas del creador oaxaqueño, pero sobre todo hacerse fotos en la sala donde se exhibe la exposición Primer Acto.

Tres jóvenes se turnaban para ir detrás de la cortina roja luminosa y caminar para que el otro compañero les hiciera la foto; un proyector agigantaba sus figuras. En el mismo lugar, un padre y sus dos hijos jugaban a hacer teatro de sombras con sus manos aprovechando el haz luminoso que simulaba el faro en la inauguración de una exposición.

El público que festejó se dividió entre los invitados e informados sobre la reapertura, y los habituales paseantes de domingo en la zona de Chapultepec, fueron ellos los que bailaron al ritmo de temas clásicos como Dios nunca muere, Pinotepa Nacional y La Sandunga.

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