>León.- Lo había advertido: “Vamos a tocar música clásica pero sin corbata, para la banda”.Y así fue.
El acordeón de Celso Piña y las fusiones de cumbia y vallenato que caracterizan sus espectáculos, pusieron a bailar al público del Festival Internacional Cervantino (FIC) la noche del jueves, en la Alhóndiga de Granaditas.
Ese hombre nacido en Monterrey, Nuevo León, a quien Carlos Monsiváis, Fernando Botero y el mismo Nobel de Literatura, Gabriel García Márquez, le han pedido cumbias para bailar, convocó a cientos de personas que en las escalinatas, desde las azoteas y en las calles aledañas, bailaron y corearon sus canciones.
“Estoy muy contento de estar aquí, y que ¡viva el Cervantino! en su 40 edición, también agradezco a las autoridades del FIC que me hayan invitado”, expresó el regiomontano al inicio.
Así, a ritmo del acordeón y golpes de tumbadoras, “El Rebelde del acordeón” interpretó algunos de sus más sonados éxitos como “Oye mi cumbia”, “Hasta siempre Comandante”, “Cumbia sobre río”, “Macondo”, “Cumbia campanera”, y su favorita: “Aunque no sea conmigo”, que cantó dos veces.
Previo a su presentación ofreció una conferencia donde dijo que el amor de su vida es el acordeón.
“Gracias a mi acordeón he viajado, he tenido la oportunidad de conocer a artistas que no me imaginaba topar algún día, y menos trabajar con ellos”, confesó.
Y recordó que en una ocasión el escritor García Márquez le solicitó que interpretara la “Cumbia sampuesana”, y a cambio, él le pidió que le autografiara el libro “Cien años de soledad”.
“Mi acordeón sabe hablar varios idiomas. Con la pura música tienes para que la gente se prenda”, dijo.





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