>Especial.- "Que sea lo que Dios quiera, lo que viene es fuerte", escribió el sábado en su muro de Facebook, Jorge Sánchez Trejo, un nayarita que desde hace más de una década vive en el área de Nueva York.
“Cerramos El Café a la una de la tarde y no se sabe si abriremos mañana”, escribió el domingo en torno a su negocio. “Actualmente las ráfagas de viento están algo fuertes y con brisa, sin lluvia. Algunas partes de la ciudad no tienen luz. El temor que se tiene es por el peligro de la caída de los árboles y a las inundaciones, es preferible no manejar. Esperemos lo que sigue y que estemos bien”.
Muchos latinos como Jorge viven en ésta que es la zona más densamente poblada de los Estados Unidos y cuya metrópoli es Nueva York, la capital del mundo.
Aquí es donde vino a azotar inusualmente la supertormenta Sandy.
Tras el vendaval Jorge se dio tiempo de volver a escribir en su muro.
“Quiero agradecer a todos mis amigos por sus llamadas y mensajes, algunos desde México. Mi aprecio por su solidaridad y preocupación por nosotros”.
“Esto fue intenso más en unos lugares que en otros. Lo grave de lo sucedido y donde más azotó el huracán Sandy fue en las zonas costeras por las marejadas”, describió el nayarita.
Arrebatada de su bullicio y mayormente desconectada del mundo, Nueva York quedó el martes preguntándose cuándo regresará su particular forma de vida, transportada por el tren subterráneo, iluminada por su panorama urbano y alimentada por tiendas que permanecen abiertas las 24 horas.
Jorge Sánchez explica: “La ciudad de Nueva York --un rectángulo muy largo-- que está geográficamente localizada en medio del caudaloso rio Hudson y que desemboca solo a unas millas al mar abierto después del puente Verrazano”.
“Por eso azotó con furia en esos lugares; tan es así, que en mi ciudad Danbury, Connecticut, el 70% está sin electricidad”.
De las 50 víctimas registradas, Sandy mató a 18 personas en la ciudad de Nueva York. Entre ellos, dos personas se ahogaron en una casa y una murió en su cama cuando cayó un árbol sobre un apartamento, dijo el alcalde Michael Bloomberg. Una mujer de 23 años murió electrocutada al pisar un charco cerca de un cable eléctrico.
"Esta fue una tormenta devastadora, quizá la peor que hayamos experimentado", agregó Bloomberg.
Para las 20 millones de personas que viven aquí, la ciudad y la zona metropolitana era un lugar diferente después de la tormenta.
Jorge Sánchez finaliza su relato: “Pero no es todo, muchas familias como yo tenemos cocinas eléctricas y sin estas, sí que es problema, ¿con qué cocinamos?”
“También hay familias como mi hermana Mirna que tienen pozos de agua privados y que sin electricidad tampoco tienen agua. Como ven una cosa lleva a la otra”.
“¡Una vez más gracias por su solidaridad por nosotros!”
Con información de AP





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