'Háblame de amores' piden a Pedro Lemebel en la FIL

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- Nov 30, 2012

>Guadalajara.- Con mariachi y ante decenas de jóvenes apostados bajo la "casita de cuatro palos", como ha llamado al Pabellón de Chile de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL), el escritor chileno Pedro Lemebel presentó ayer jueves su libro Háblame de amores, una antología de sus obras, que incluye crónicas, fotografías, recortes periodísticos y poemas.

Después de que sus amigos y colegas, Ignacio Echevarría y Rossana Reguillo describieron su trabajo, el polémico poeta chileno, vestido con una túnica blanca y gafas oscuras, tomó el micrófono durante unos segundos para agradecer la presentación, para arremeter contra ese "feo andamio" y sugerir al público que, de no poder comprar su libro, se lo robaran.

"El libro aquí está, si pueden lo compran, si no se lo roban", comentó el artista, quien la noche del miércoles también presentó su performance "Susurrucucu Paloma".

La escritora e investigadora Rosana Reguillo ofreció al público una especie de instructivo para leer la última obra de Lemebel. Entre los objetos necesarios para leer Háblame de Amores sugirió usar pinzas, desarmadores y whisky.

Reguillo también recordó que alguna vez, Carlos Monsiváis le dijo que ojalá no conociera nunca a Pedro Lemebel porque sería demasiado peligroso que estuvieran juntos. "Y creo que fue cierto", bromeó la escritora.

"Háblame de amores, Pedro", dijo la escritora, antes de que los mariachis cantaran, con dedicatoria especial a Lemebel, la canción "Un Mundo Raro".

Durante su intervención, el critico literario Ignacio Echevarría habló de la evolución de la escritura de Lemebel, cuya formula sigue siendo la misma: "juzgar con tanta sensibilidad y tanta rabia el Chile próspero de Piñera o el Chile sombrío y amenazador de final de la dictadura".

"Lejos de haber gastado la fórmula, emplea una fórmula que sigue funcionando porque en el fondo la posición de Pedro respecto al establishment cultural, aunque él pertenezca a ello, es siempre excéntrica, voluntariamente marginal, polémica y cordial. Es una voz capaz de resistir durante 20 años estos timbres y capaz de juzgar, contar con tanta sensibilidad y tanta rabia el Chile próspero de Piñera o el Chile sombrío y amenazador del final de la dictadura. La voz de Pedro aúna esos dos extremos porque en ellos reconoce las líneas de una sociedad que cambia, pero cuya modernización es, en buena medida, falsa", comentó.

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