Explora INAH tres sitios mayas subterráneos

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- Dic 7, 2012

>México, D.F.- Arqueólogos subacuáticos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) exploraron recientemente tres espacios con abundantes materiales antiguos de la cultura maya: dos cuevas semisecas, en Campeche, y un cenote en Yucatán.

El INAH detalló que éste último destaca por la presencia de cerámica muy estilizada y elaborada antes de nuestra era, con dos mil 300 años de antigüedad aproximadamente, la única en su tipo que se ha encontrado hasta el momento en cenotes de la península.

Dichos espacios subterráneos se suman a los más de 30 sitios registrados por el Atlas Arqueológico Subacuático para el registro, estudio y protección de los cenotes y cuevas inundadas en la Península de Yucatán, bajo la responsabilidad de la arqueóloga Pilar Luna Erreguerena.

Desde 2001, esta iniciativa atiende los reportes que sobre estos lugares hacen espeleobuzos, espeleólogos y personas de las comunidades.

Para Helena Barba Meinecke, responsable de Arqueología Subacuática para la Península de Yucatán, el registro en detalle del par de cuevas y del cenote, así como de los elementos arqueológicos hallados, confirma el uso ritual que se le daba a estos espacios en la época prehispánica.

“Ir a lugares remotos y de difícil acceso, para elaborar sus propios materiales —como es el caso de varios metates que hallamos en uno de ellos— y colocarlos en lugares muy específicos, nos habla de una inversión de tiempo importante”, anotó la arqueóloga del INAH.

Por sus características, sobresalen piezas localizadas en el Cenote San Manuel, Yucatán. El acceso a este cuerpo de agua, de 20 metros de profundidad, es a través del pozo del poblado y es necesario bajar por rapel.

El buceo dentro del mismo no puede exceder los 20 minutos, por lo que se requirió relevo de equipos y se necesitaron al menos seis horas de logística para extraer dos vasijas mayas elaboradas probablemente entre los años 300 a.C. y 200 d.C (durante el periodo Preclásico Tardío), a través de la boca del tiro del cenote que tiene un metro de diámetro.
Una de las vasijas, quizá una vertedera, es de forma globular y asa trenzada, posee rostro antropomorfo y cuerpo fitomorfo; mientras, la otra muestra un rostro maya con diadema, detalle que conserva pigmentos azul y rojo.

“Hasta el momento no se habían encontrado este tipo de elementos cerámicos tan estilizados en espacios subterráneos inundados de la península, ni en semejante estado de conservación. Son materiales únicos que podían quedar expuestos al saqueo si no los hubiéramos extraído”, refirió Helena Barba Meinecke, experta de la Subdirección de Arqueología Subacuática (SAS) del INAH.

En este mismo espacio inundado, abundó, se detectaron ofrendas alrededor del ‘monte debrí’, formado por restos de la bóveda del cenote. “En esta área se vislumbraron aproximadamente 30 objetos cerámicos más: ollas bicromas, cuencos de tipo naranja esgrafiado, vasos decorados, así como otras vertederas. También, en el fondo del cenote hallamos carbón y restos óseos humanos, entre ellos un esqueleto, al parecer completo”.

En tanto, las exploraciones del proyecto Atlas Arqueológico Subacuático, realizadas durante la primera quincena de noviembre pasado, continuaron en la cueva semiseca Huachabí, en Campeche, donde los hallazgos no fueron menores.

Esta cueva —con más de 500 m de longitud en su parte más amplia y que tiene dos vertientes— se halla dentro del sitio arqueológico Miramar, aún sin explorar, en la región Chenes. En su interior, al que se llega bajando por rapel 20 metros, están distribuidos cerca de 50 espacios con ofrendas de distinta proporción.

Helena Barba hizo énfasis en que se observó un patrón de ofrendas, como lo apuntan restos de hogueras que estaban asociados con objetos de cerámica (ollas naranjas decoradas y negras esgrafiadas de 20 cm) que fueron rotas en la época prehispánica con fines rituales, y en algunos casos también con restos óseos, en su mayoría de animales.

Bautizada como Aktun aam, por la gran cantidad de arañas violinista (Loxosceles laeta) que se hallan en sus rincones, en esta cueva ubicada también en Campeche y a la que se ingresa por rapel en un ángulo de casi 15 grados, es probable que se hayan celebrado ceremonias de iniciación o purificación, entre otros rituales, debido a la disposición de los objetos descubiertos, así como a restos de materiales que indican la elaboración de los mismos en su interior.

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