>México, D.F.- Con la idea fija de que un libro es elemento fundamental para el desarrollo de la vida misma, el diseñador y escultor Vicente Rojo se ha adentrado a desarrollar trazos que al final han quedado plasmados en portadas de textos de autores íconos de la literatura por más de cuatro décadas.
Consciente de que este trabajo es prácticamente una síntesis de su trayectoria como artista, en donde la escritura ha jugado un papel protagónico “sin tocar las letras de forma directa”, el también pintor se atreve a compartir su legado en una muestra denominada Biblioteca Personal.
Letras Pintadas
Al respecto, Rojo se sincera y reitera lo que ha sido una de sus frustraciones a lo largo de su vida: El no poder expresar en letras su forma de pensar, de actuar, de vivir…
Pero por otro lado, hace una pausa, sonríe y se deja envolver por cada una de las imágenes que han quedado como ventana hacia libros de autores representativos como Octavio Paz, José Emilio Pacheco, Carlos Fuentes, Miguel León Portilla y Arnaldo Kraus, entre otros.
“Es la primera vez que veo reunidas todas las imágenes que he hecho para libros, libros que comenzaron con Discos visuales, de Octavio Paz, en 1968, y que terminan este año con un trabajo que hice con Arnaldo Kraus. Hasta ahora son 12 libros, pero no los había visto juntos y me emociona”, dice.
El diseñador refiere que la muestra, que se inaugura hoy en el Centro Cultural Bella Época de la librería Rosario Castellanos del Fondo de Cultura Económica (FCE), es una conjunción de 67 piezas que engloban figuras, trazos, colores, ideas y, sobre todo, su respeto, admiración y amor por los libros.
“Hay plasmado, espero haberlo logrado, mi interés y mi admiración y mi envidia por quienes son poetas o narradores, son dos expresiones a las que yo no podría acercarme más allá de lo que haya podido hacer a través de las imágenes”, comparte.
Señala que estos trazos que han quedado fijos en las portadas de reconocidos autores surgieron de esa necesidad de acercarse a la escritura, a la literatura, pero lo hizo de una manera plástica, visual, “porque yo de otra manera no puedo acercarme”.
“Entonces he tratado de lograr esa intención de pintar las letras, textos que he leído y que me han parecido muy atractivos, que me han inquietado, me han perturbado, o simplemente me han gustado, o a veces me han divertido, o sea que en ese resumen es en el que me he movido para hacer esta obra”, añade.
Rememora que a lo largo de estas más de cuatro décadas siempre ha estado muy cerca de los libros a través de su trabajo como diseñador, por lo que se ha generado una relación de hermandad con las letras que ha tratado de mostrar en cada uno de sus trazos.
“México me abrió la vida”
El artista, de origen catalán y radicado en México desde 1949, aprovecha el momento para compartir su gran agradecimiento por esta nación que le abrió las puertas y con la cual desde el principio se sintió identificado.
“México me abrió la vida, me abrió mi trabajo, trabajo que he podido hacer con libertad siempre, siempre extraordinariamente bien acompañado, todo lo que he recibido de México, una parte importante está aquí en esta muestra”, detalla.
Rojo respira, recorre con la mirada la sala donde están colocadas cada una de sus creaciones, y continúa: “Estoy satisfecho de haberme acercado de manera visual a las letras, este es el resultado que me deja a mi un poco asombrado, porque no había visto ni expuesto estas obras juntas, y mucho agradecimiento a quienes de alguna manera me han permitido acompañarles con mis obras”.
El artista se da tiempo para señalar que vienen más trabajos producto de esa conjugación que él considera fundamental dentro de sus creaciones: la pintura y el diseño gráfico, que aunque en algún momento, dice, parece que estuvieran desvinculados, él las concibe como dos líneas paralelas que en algún punto se cruzan una con otra.
—¿Hay algún autor con el que quisiera compartir una portada de libro?
—Hay muchísimos autores con los que me hubiera o me gustaría trabajar, pero hay un poeta que siempre me atrajo, que fue Jaime Sabines -fallecido en 1999-, pero nunca estuve cerca de él y -le tengo tanta admiración que- no sé si me hubiera atrevido a hacer algo.
Vicente Rojo deja abierta la ventana a la curiosidad y adelanta que está trabajando en una serie de pintura y escultura llamada “Escrituras”, la cual representa el redondeo de toda su obra, “pero está hecho no relacionado con el libro, sino que son escrituras imaginadas, que aspiro que algún día tengan una lectura”.
—¿Para cuándo cree que podamos conocerlas?
—No tengo fecha para concluirlo, tal vez un par de años, es un trabajo bastante amplio y se verá un poquito después, es un poco una síntesis de todo lo que he hecho todo este tiempo, y a la vez, de apertura hacia un futuro que espero tenerlo todavía muy abierto…





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