>• La muerte de un niño que iba en el asiento delantero cuando ocurrió un choque y se accionaron las bolsas de aire, confirma que los menores deben viajar en el asiento trasero. Igual sucedió con un motociclista: no llevaba casco
Al concluir su trabajo como despachador en una gasolinería en Tepic, durante la mañana del domingo 20, Benjamín Rojas Caballero, de 53 años, compró una bebida alcohólica que mezcló con un refresco –le tiró la mitad- y se puso a beber en el interior de su automóvil, haciendo tiempo para no llegar temprano a la casa de una de sus hijas.
Rato después en el libramiento carretero, Rojas chocó contra un vehículo Town Country manejado por Ricardo Mendoza Morán. A su lado, en el asiento delantero iba su hijo Ricardo Mendoza Carrillo, de siete años, quien murió en el lugar.
Aunque se trata de una muerte imprudencial, al dictaminarse que Benjamín Rojas dio positivo a exámenes de alcohol y un tipo de droga, no tiene derecho a la libertad bajo fianza. La condena podría ir de uno a 10 años de prisión, según marca el último párrafo del artículo 72 del Código Penal.
Cabe añadir que lo anotado por Ricardo Mendoza en una declaración ministerial, presentan circunstancias que probablemente influyeron en el lamentable deceso de su hijo y que deben ser evitadas por los padres de familia.
Dijo que circulaba por el libramiento para verificar el estado de su vehículo. El niño aparentemente iba de pie en el asiento del copiloto cuando se produjo el choque y además el Town Country se habría proyectado contra un tronco, a la orilla, activándose las bolsas de aire. Según las conclusiones de la necropsia, el menor presentó “choque medular (cervical) y traumatismo abdominal”.
La pregunta es qué tanto influyó en la muerte del niño el impacto de la bolsa de aire, o el hecho de que hubiera ido de pie en el asiento delantero.
Es de sobra conocida la advertencia de que los niños no ocupen el asiento delantero, sino que vayan atrás y en un asiento especial.
“NOS QUIEREN PEGAR”
Entre la madrugada del sábado 19 y la mañana del martes 22, siete personas murieron en Tepic en accidentes automovilísticos: una pareja que fue atropellada mientras circulaba en un triciclo por un vehículo cuyo conductor huyó; otros dos durante una volcadura en el libramiento; el citado niño; un adolescente que viajaba –sin casco– de acompañante en motocicleta y que impactó a una góndola; y un adulto atropellado por un camión de servicio público.
El mensaje es más que evidente: se deben tomar medidas urgentes.
Agentes de tránsito municipal y estatal consultados en los últimos días indicaron que la mayoría de los conductores responden con enojo cuando les piden que se coloquen el cinturón de seguridad, que no conduzcan cuando hablan por celular, que no lleven niños en la parte delantera o junto al volante, y que los motociclistas usen casco.
Hace unos años, un secretario de Salud indicó a este reportero que los padres de familia que llevan a sus hijos junto al volante, o en moto y sin casco, los hacían potenciales donadores de órganos porque serían las primeras víctimas de los accidentes.
Los agentes de tránsito cuestionados recordaron que muchos vehículos nuevos cuentan con bolsas de aire. “Las señoras son las más ‘bravas’ con nosotros cuando les llamamos la atención, pero no tienen idea del peligro al que exponen a sus niños porque los llevan junto al volante o en el asiento delantero; si hubiera un choque, la bolsa de aire mataría a los niños. Y si no traen bolsa, al choque se proyectan contra el tablero o los cristales. Ellos deben ir en el asiento de atrás”.
Agregaron que las maltratadas aumentan los fines de semana cuando realizan los operativos para detectar a conductores ebrios.
“Cada semana nos quedamos sin trabajo porque todos se dicen influyentes. Muchos padres de familia tampoco entienden cuando se somete a sus hijos que manejan ebrios. Una vez –recordó un agente – un doctor que trabaja en el ISSSTE me advirtió cuando vino a recoger a su hijo: ‘ya me ocuparás un día que vayas al hospital’”.
Según fue explicado, durante los operativos del alcoholímetro únicamente se aseguran los vehículos –que luego son recogidos mediante el pago de una infracción– pero se permite que el conductor se vaya a su casa, a menos que muestre resistencia.
Pero el enojo igual sucede con motociclistas que viajan acompañados de sus esposas e incluso niños pequeños y sin protección alguna. “Si les llamamos la atención, se ponen broncos o nos dicen que es decisión de ellos”.
La muerte de un adolescente el lunes 21 en el bulevar Colosio reafirma la importancia de usar casco.
Uno de los agentes recordó cuando años atrás murió un motociclista ebrio. “Al lugar llegó su mamá, estaba inconsolable y me gritaba por qué no lo habíamos detenido antes”.
Respecto a operativos para vigilar el comportamiento de los conductores de camiones de servicio público, fue aceptado que casi no se realizan y menos aún sobre las propias unidades y con personal que viaje sin uniforme, lo que permitiría confirmar el mal comportamiento de muchos operadores con los pasajeros.
Como ya fue citado, los citados accidentes que dejaron siete muertes pudieron tener relación con situaciones como el alcohol, el exceso de velocidad, la falta de uso de casco de un motociclista, la ubicación de un niño en un lugar no adecuado y el atropellamiento de un minibús, casos que deben motivar la toma de prontas medidas.
*(Esta información es publicada con autorización de su autor. Óscar Verdín Camacho publica sus notas en: http://relatosnayarit1.blogdiario.com)
Foto: Archivo.





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