>Redacción.- El Obispo Luis Artemio Flores Calzada presidió la Eucaristía en la celebración de la Misa crismal en la Catedral de Tepic este martes por la noche, donde su presbiterio renovó sus promesas sacerdotales.
Entre los fieles asistentes se encontraban las y los 320 jóvenes que, en toda la Diócesis de Tepic, están viviendo su proceso vocacional, quienes decidirán si llevarán una vida reliogiosa como sacerdotes y monjas, o bien, se deciden a servir a la Iglesia como laicos.
La Misa Crismal es una de las principales manifestaciones de la plenitud sacerdotal del obispo; se consagra el Santo Crisma y se bendicen los óleos de los catecúmenos y de los enfermos.
Esta solemne liturgia se ha convertido en ocasión para reunir a todo el presbiterio alrededor de su obispo y hacer de la celebración una fiesta del sacerdocio. La palabra crisma proviene de latín chrisma, que significa unción: el aceite y bálsamo mezclados que el obispo consagra en esta misa.
Durante su mensaje, y realzando la importancia que tiene para la religión el simbolismo del aceite, de su origen etimológico y de su presencia en los sacramentos de la fé cristiana, el exhorto del Obispo para con los jóvenes sacerdotes fue claro y lleno de energía: la renovación entusiasta de su entrega a Cristo.
"Con las promesas sacerdotales que hicieron el día de su ordenación, reaviven también el don de la gracia que se les comunicó, con la imposición de las manos, el día de su consagración sacerdotal. Y ustedes queridos hermanos fieles oren por sus sacerdotes para que Dios les conceda la gracia de ser fieles, para ser auténticos testigos de Cristo. Un Sacerdote Santo es una gran bendición para el pueblo de Dios. Pidamos al Señor por nuestros sacerdotes para que sean santos," afirmó Flores Calzada.
Fotos: Especial





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