Robo 'Hormiga' no distingue nivel social ni sexo

- Mayo 27, 2013

>México, D.F.- Cleptómanos o sanos, con necesidad o no, son varios los perfiles de personas que acuden a tiendas departamentales y supermercados a cometer robos de baja cuantía, conocidos entre el empresariado como "hormiga".

Una de ellos es Silvia, de 54 años, quien lleva seis ingresos a prisión por robar al interior de tiendas departamentales y supermercados. Ella vive del robo en esos lugares, y es lo que se conoce como "fardera".

Reincidente

En el 2006 fue su primer ingreso al Centro Femenil de Santa Martha Acatitla, y un año después, regresó; en 2009 fue detenida dos veces y luego en el 2012 volvió a la cárcel. Este año, en abril, fue otra vez aprehendida a solicitud de elementos de seguridad que detectaron cuando ocultaba entre sus ropas, dos brasieres y dos playeras.

Su familia ya no se ocupa de sus asuntos legales, la han dejado a su suerte y a que salga luego de cumplir los seis meses que el Juez 32 de Delitos no graves le sentenció, sin derecho a ningún beneficio al ser delincuente secundario, es decir, reincidente.

Ante la autoridad, la mujer se declaró culpable, al conocer que eso le reduciría el castigo, y dijo que eran menos los objetos robados.

Sin embargo, los jueces en este tipo de casos no sancionan por cantidad, sino el hecho delictivo.

Será la segunda semana de septiembre cuando Silvia sea liberada y regrese a la sociedad.

El enamorado

Luis es detenido dos o tres veces por año por robo hormiga a supermercados. Su gusto por la adrenalina al robar comenzó luego de divorciarse en el año 2001.

En los juzgados de Delitos no graves, donde es muy conocido, sospechan que detrás de sus robos hay un deseo: ver a su ex esposa.

El hombre, a quien le han preguntado por qué su gusto por el robo, pues no tiene necesidad, explica que lo hace porque: "Se siente chido, la adrenalina, e incluso hasta que te detengan", les dice a los empleados judiciales.

Dos o hasta tres veces por año no falla, es aprehendido por el robo de desodorantes, champús, pilas, perfumes o alguna playera, que es generalmente lo que las personas roban en los supermercados, según datos recopilados en esos juzgados donde se dirimen los procesos por delitos de baja cuantía.

A él le han dicho que vaya a tratarse de manera sicológica, y que arregle sus problemas con su esposa, pero dice que no la quiere ni desea verla.

La cleptómana

Sonia fue detenida en una tienda Walmart por robar un collar, el cual llevaba un chip que sonó cuando intentaba salir sin pagarlo. Para no ser descubierta lo llevaba puesto, pero la alarma funcionó y la mujer fue detenida.

Sonia no robó por necesidad, ni por deseo de tener un collar para su arreglo personal, sino por enfermedad, pues es cleptómana.

Su caso fue expuesto ante el juez como un hecho provocado por una enfermedad emocional que se comprobó a través de un estudio, pero en la sentencia también se le obligó a estar bajo tratamiento para no reincidir.

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