>Tepic.- "El Papa Francisco Y La Idolatría del Dinero", el último artículo publicado por el Historiador y Párroco de la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción en Jala, Nayarit, Manuel Olimón Nolasco, en su sitio web olimon.org.
Se refiere al discurso que dirigió a Su Santidad el Papa Francisco, el Presidente del gobierno de España, Mariano Rajoy, y acerca de su elección como el máximo pontífice católico, reúne las necesidades de "la esperanza", cita el Primer Mandatario español.
A fondo, rescata de las palabras del Primer Ministro del Vaticano, "Hemos creado nuevos ídolos: el antiguo culto al becerro de oro ha encontrado una imagen nueva y despiadada en el fetichismo del dinero y en la dictadura de la economía sin rostro ni objetivo verdaderamente humano", subraya Olimón.
Y profundizó aún más el Padre Olimón acerca del mensaje papal: Si las inversiones bancarias fallan, !qué tragedia! Pero si hay gente que muere de hambre o no tiene comida o salud no pasa nada", resaltó Olimón Nolasco.
En sus conclusiones sobre el artículo del sitio web del Historiador de la Universidad Iberoamericana, Manuel Olimón, critica las obras, acciones y programas sociales que se han emprendido en Nayarit.
Palabras fuertes y claras:
"Dios es incontrolable, incluso peligroso, porque llama al hombre a su plena realización y a la independencia de cualquier esclavitud" según palabras del Papa Francisco.
Y cita: "Podremos, sin embargo, preguntarnos: ¿para mí que vivo en Nayarit o en el occidente de Jalisco, qué pueden significar? Mucho. Basta dirigirlas como faro a nuestro alrededor", menciona el párroco.
El flujo de inversiones hacia la "Riviera" en detrimento del desarrollo de otras regiones, la "nueva agricultura" de maquilla que hace a los antiguos campesinos peones mal asalariados, los precios alterados del frijol y del maíz, la crisis del tabaco, el impacto de los "megaproyectos" que parecen venir.
Y señala al Canal Costa de Oro, la Presa del Río San Pedro, el ruido de los conciertos destructivos de Luis Miguel y Julio Iglesias, la "cruzada contra el hambre" y las "farmacias de la gente".
Olimón concluye en que lo anterior son paliativos para clientelismo político, el manejo antidemocrático de la información y las decisiones. "Hay en el fondo un desprecio y un insulto a la dignidad humana que llama a la reflexión".
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