Ciudad de México.- Hace tres años, falleció una mujer de nombre Lesly Emerson en el Reino Unido, y a ella le gustaba enviar mensajes de texto a sus familiares con su teléfono celular, por lo que al sepultarla, dejaron junto a su cuerpo el móvil que utilizaba.
La compañía telefónica le dijo a los familiares de la occisa que nunca más se volvería a utilizar el número.
Pero los familiares de Lesly le enviaron mensajes, como una forma de aliviar el dolor tras la pérdida, pero resulta que dichos mensajes fueron respondidos, incluso la nieta de la difunta recibió uno de ellos que decía: "Estoy velando por ustedes, todo estará bien, solo sigan su camino".
Sucedió que la empresa de teléfonos, tres años después de la muerte de Emerson, asignó el número telefónico a otro cliente, quien al pensar que se trataba de una broma, respondía los mensajes, pensando que era alguna de sus amistades.





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