Washington.- En una dura prueba para su poder ejecutivo, el presidente Barack Obama declaró el miércoles que se brincará al Congreso y ordenará una serie de acciones ejecutivas en materia migratoria, medidas que podrían proteger de la deportación a cerca de cinco millones de personas que residen en el país sin autorización.
El mandatario declaró que Washington ha permitido que el problema inmigratorio de Estados Unidos "supure demasiado tiempo".
Obama aprovechará un mensaje programado para el jueves a las 8 de la noche tiempo del Este para anunciar dichas medidas, y firmará los decretos correspondientes durante un acto en Las Vegas el viernes. Con ello, el mandatario estará tomando una postura arrojada que en algún momento insistió estaba más allá de sus poderes presidenciales.
Hasta cinco millones de inmigrantes que viven sin permiso en el país podrían quedar protegidos de la deportación y cumplir los requisitos para recibir un permiso de trabajo contemplado en el plan.
No obstante, no se crearía un mecanismo para naturalizar a los beneficiados, y las medidas podrían ser derogadas por un nuevo presidente dentro de dos años.
Funcionarios dijeron que los inmigrantes beneficiados por el plan no tendrían derecho de recibir prestaciones federales.
El cálculo de cinco millones incluye extender protección de las deportaciones a los padres y cónyuges de ciudadanos estadounidenses y de residentes permanentes que hayan estado en el país por cinco años. También es probable que el presidente expanda el programa que decretó hace dos años que protege a jóvenes inmigrantes de la deportación.
El gobierno había considerado extender la protección a los padres de los jóvenes inmigrantes cubiertos en la directriz de 2012, pero activistas pro inmigrantes dijeron que no consideran probable que el plan final incluya a este grupo.
"Lo que voy a presentar son las cosas que puedo hacer con mi autoridad legal como presidente para mejorar el sistema, aun mientras continúo colaborando con el Congreso y exhortándolo a que logre una ley bipartidista y de amplio alcance que pueda resolver el problema entero", dijo Obama en un video publicado en Facebook.
En un ejemplo específico, unos 250.000 trabajadores agrícolas que viven en el país sin autorización recibirían permisos de trabajo dentro del plan de Obama, de acuerdo con Giev Kashkooli, director legislativo del sindicato United Farm Workers que se reunió el miércoles con funcionarios de la Casa Blanca y con Obama.
Los 250.000 trabajadores serían candidatos al programa al ser padres de niños que son ciudadanos estadounidenses o residentes permanentes.
Con el fin de preparar el terreno para sus acciones, Obama invitó a 18 legisladores demócratas —pero a ningún republicano— a cenar el miércoles en la Casa Blanca. Entre las cadenas de televisión que transmitirán su discurso del jueves se encuentra Univison, que interrumpirá la difusión de los Latin Grammys para emitir las palabras del mandatario, lo que le asegurará una numerosa audiencia hispanohablante. Las grandes cadenas de televisión —ABC, CBS y NBC— no tienen planes para transmitir el mensaje del presidente, aunque sí las cadenas noticiosas por cable.
Obama hablará el viernes en la Escuela Secundaria Del Sol, en Las Vegas, un colegio con una alta población de estudiantes que no hablan inglés donde Obama presentó en 2013 su propuesta para una reforma integral a las leyes de inmigración.
Los republicanos se oponen vehementemente a las probables acciones del presidente, pero están profundamente divididos y han pasado varios días debatiendo intensamente cómo habrán de responder.
Algunos legisladores conservadores amenazan con promover una parálisis del gobierno si Obama sigue adelante, y uno de ellos —el representante por Alabama Mo Brooks— planteó el miércoles la posibilidad de un juicio político.
El presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner, criticó a Obama por el eventual anuncio, y señaló que el presidente mismo había dicho en el pasado que no era un emperador y que su capacidad para tomar medidas tenía límites.
"Si el 'emperador Obama' ignora al pueblo estadounidense y anuncia un plan de amnistía que él mismo dijo una y otra vez que excedía su autoridad presidencial, cimentará su legado de ilegalidad y arruinará las posibilidades de que el Congreso actúe sobre este y muchos otros temas", dijo el portavoz Michael Steel.
Una iniciativa de ley que reformaría las leyes migratorias fue aprobada el año pasado en el Senado, cuando los demócratas todavía eran mayoría, pero se estancó en la Cámara de Representantes, de mayoría republicana.
Líderes demócratas en el Senado tomaron turnos el miércoles para declarar su apoyo a la acción unilateral de Obama, y culparon a la inacción de los republicanos de obligar al mandatario a actuar.
"Aún hay una oportunidad: Simplemente lleve la iniciativa al pleno, representante Boehner", dijo el senador Chuck Schumer, uno de los autores del proyecto que fue aprobado por el Senado. "Pase la iniciativa y ni siquiera tendríamos que debatir una acción ejecutiva".
Incluso los republicanos que apoyaron la iniciativa en el Senado que habría reformado las leyes de inmigración dijeron que las acciones de Obama podrían ser contraproducentes. Pero aun así precavieron a sus compañeros de partido a que no exageren su reacción.
"Nuestra respuesta debe ser mesurada", dijo el senador Lindsey Graham, de Carolina del Sur, quien trabajó en la legislación del Senado. "Un juicio político o una parálisis del gobierno sería una medida imprudente".





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