Ciudad de México.- Jonathan, de 11 años de edad, se acomoda un casco y unos googles que le entregó uno de los grupos más reconocidos de rescate en México por su labor en el terremoto de 1985. Se toma la foto con miembros del Escuadrón Topos, quienes lo nombraron miembro honorario del equipo.
Relata que unos minutos después de la explosión en el Hospital Materno Infantil de Cuajimalpa, se sumó a las decenas de vecinos que entraron al lugar a sacar a los pacientes de entre los escombros.
“Yo saqué a un niño que estaba enterrado y se lo pasé a un paramédico”, comenta Jonathan. Después precisa que un paramédico fue quien halló al bebé herido y de inmediato se lo dieron en sus manos para que a su vez lo entregara a otro paramédico que corrió para llevarlo a una ambulancia.
Jonathan guió a este último paramédico para salir más rápido del predio baldío del hospital y en ese trayecto recuerda que el trabajador cayó con el pequeño en brazos sin hacerle daño al menor y siguieron hasta llegar a una ambulancia.
Un grito lo levantó. “¡Auxilio, necesitamos ayuda!”, fue el grito que los vecinos lanzaban desde la calle y que sorprendió a Jonathan minutos después de la explosión ocurrida a las 07:10 horas del jueves pasado.
De inmediato, salió de su casa, no se cambió, así, como había dormido, con el mismo pantalón y playera, pero no le importó, lo que faltaba era la rapidez, y él sólo fue a sacar a la gente atrapada entre la destrucción.
Sus familiares y él tomaron palas y picos para remover los restos del edificio. Recuerda a unos 70 vecinos se movilizaron para ayudar. “Los chavitos como yo se dedicaron a conseguir herramientas, a varios les dio miedo meterse, yo sí me aventé”, expresa.
El panorama de la tragedia estaba detrás de su casa, ubicada cerca del hospital, pero en una especie de meseta que brinda una vista total del área. “Estaba destruido todo”, resume Jonathan.
“El niño Topo”, como ya lo conocen algunos vecinos y policías que mantienen el resguardo de la zona, se queja un poco de las restricciones que después pusieron algunas autoridades para el acceso a la zona y las cuales ya no permitieron a los vecinos seguir con su colaboración
“Sacamos ocho personas en media hora y ellos sacaron dos personas en cuatro horas”, sostiene. “Lo veo mal, nos hubieran dejado seguir a nosotros”, agrega.
Por la tarde, el niño ya no está en su casa. Al parecer, según policías, fue llamado para ir a las oficinas del Gobierno del Distrito Federal y ser reconocido por su valor.
Sin titubear, el pequeño con casco y googles como todo un rescatista, expresa “Me siento bien, orgulloso”.





Deja tus comentarios