Tuxtla Gutiérrez.- El deseo de aprender a leer y escribir impulsaron a doña Guadalupe Palacios García, de 93 años, a concluir, el mes pasado, su educación primaria en una escuela de nivel abierto en esta ciudad.
Entusiasmada, la mujer de la tercera edad afirma que "el estudio es como el amor, porque para ambas cosas no hay edad. Siempre se puede continuar".
En febrero recibió su certificado de sexto grado de primaria y ahora está motivada para presentar su examen de evaluación, el próximo 22 de este mes, para ingresar a la secundaria.
Doña Lupita asegura que la guía el impulso de "seguir aprendiendo la letra" en las aulas escolares, que cuando joven no realizó debido a las necesidades y las carencias de su familia, originaria de la colonia Vicente Guerrero del municipio de Ocozocoautla de Espinosa.
"Aprender para seguir; ahora que estoy en la escuela todo es diferente para mí, todo; no hay quien me diga: fíjese doña Lupita que tal cosa es así. Antes de que terminen les digo, no, no es así, porque ahora ya sé leer", asegura.
Durante más de un año doña Lupita recibió la visita de su asesor del instituto Chiapaneco de Estudios para Jóvenes y Adultos (ICHEJA) en su modesta vivienda de Las Casitas Segunda Sección, una colonia marginada del sur Tuxtla Gutiérrez.
Cada mes, sobreponiéndose a las dificultades y dolencias propias de su edad, la señora Palacios acudió a presentar sus exámenes de evaluación en la escuela "Luis Espinosa" de la colonia Chiapas Solidario.
Reclinada sobre su mesa de trabajo, donde revisa la guía de estudios para la evaluación al nivel de educación secundaria, doña Lupita dice que conocer el alfabeto le significó quitarse una venda de los ojos.
"Para mi es una gran ventaja para seguir viviendo; porque yo era una ignorante que no sabía lo que era la letra; lo que no hice de joven (estudiar) tal vez lo pueda hacer ahora de vieja", reflexiona.
El aprendizaje escolar y la perspectiva de continuar sus estudios dan nuevos bríos a la mujer de 93 años, que alienta a vecinos y jóvenes a que acudan a las aulas y combatan el analfabetismo.
"Les digo a mis vecinos a que vayamos a la escuela, sin importar la edad, a los jóvenes que no pierdan el tiempo en las maquinitas, que estudien para que no sean malandrines ni rateros", advierte.
En la ruta al centenario de su edad, doña Lupita acaricia firmemente el anhelo de proseguir su educación escolarizada "Ojalá y consiguiera yo un apoyo seguir mi secundaria, tengo muchos deseos de seguir aprendiendo", expresa.





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