Tepic.- La niñez puede ser considerada sinónimo de alegría, sonrisas y buenos ratos, pero esto se acaba cuando los niños son víctimas de cambios familiares, que no pidieron, como puede ser el divorcio de los padres. Esta situación puede contribuir a que los pequeños cambien su conducta, sus hábitos alimenticios, sus horas de sueño y hasta bajen sus calificaciones.
La psicóloga Gabriela Ibarra labora en los sistemas DIF Estatal y asegura que el divorcio de parejas es cada vez más recurrente, por lo tanto más número de niños son afectados por esta situación y se deben buscar herramientas que los ayuden a encontrar un ambiente estable.
Si bien ser parte de un divorcio puede ser complicado para un menor, el recibir el apoyo psicológico necesario lo puede ayudar a entender la situación y la nueva dinámica de vida de la que será parte.





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