Tepic.- Lo bello de ser niños es que nunca se pierden los sueños. Jairo Franco tiene 14 años de edad y ya tiene que soportar un tratamiento que lo deja sin fuerza, pero que lo ayudará a recuperar su salud. Cuando esto pase tiene el sueño de ser ganadero.
Desde muy chico Jairo mostró el gusto por el ganado y fue esta misma atracción la que lo ayudó, a él y su familia, a detectar la leucemia que ahora lo aqueja.
Como Jairo hay decenas de niños que reciben tratamiento en el Centro Estatal de Cancerología en Tepic y en cada uno de ellos está el sueño de ser los futuros médicos, maestros, arquitectos, licenciados, bailarines o atletas. A pesar de lo complicado que puede llegar a ser vencer su enfermedad, ellos no se dan por vencidos y son el claro ejemplo de lo que significa ser niños.





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