Tepic.- Paciencia y dedicación son los atributos que caracterizan al señor Héctor Navarrete, a quien se le puede encontrar, varios días a la semana, a las afueras de la Catedral de Tepic, vendiendo pulseras y rosarios, que el mismo fabrica.
El 9 de marzo de 1999, la vida le puso una prueba a Don Héctor, ya que tuvo un accidente en el que casi perdió su pierna derecha. La camioneta en la que viajaba se volcó, y una parte del vehículo le arrancó la piel y músculos de su pierna derecha, debajo de la rodilla.
Héctor aprendió a tejer pulseras en Talpa de Allende. En ese lugar, una niña de tan sólo 13 años fue su maestra y así fue como le cambio la vida, ya que esta actividad ahora le da el sustento que requiere, para pagar la renta, comprar su comida y demás cosas que necesita.
A pesar de que Héctor Navarrete es originario de Guerrero, desde hace 15 años adoptó a Tepic como su hogar, y aseguró que cuando ha tenido que ausentarse del municipio, extraña a la gente que ve pasar todos los días por catedral y la plaza principal, por ello ha decidido quedarse en la capital nayarita.











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