Tepic.- Paciente descansa mientras ve como sus hijos siguen el oficio que ha paso de generación en generación. Con 103 años Ramón Luna recuerda como su padre lo enseñó a trabajar la madera, después él le enseñó a algunos de sus hijos y así logró sacar a los 10 adelante.
Don Ramón Luna, en su tiempo, fue un destacado carpintero e hizo trabajos para gobernadores y hasta el presidente de la república de su época, que era Manuel Ávila Camacho. Su padre no era tan buen carpintero, pero si un excelente tallador de madera. Su talento lo ayudó a dejar obras en templos de Tepic tal y como lo confirman los hijos de Don Ramón, ya que ellos se han convertido en la historia viviente de sus antepasados.
Los hijos de Ramón Luna comenzaron a aprender el oficio de la carpintería muy pequeños, ahora bajo un gran cedro; que simboliza su trabajo con la madera, hacen puertas, sillas y cualquier tipo de mueble que les soliciten.
Serruchos, cepillos, prensas, cierras de arco y demás maquinaria que ellos mismos construían, ahora sólo son un recursos, las maquinas modernas que utilizan electricidad o motores las han remplazado.
Así es como los trabajos de la familia Luna han llegado hasta la capital del país, al Pichón, el Santuario, museos y hasta la casa de pintores reconocidos como es el caso de Emilia Ortiz. La historia seguramente no terminará, porque los bisnietos de Don Ramón Luna poco a poco están aprendiendo este oficio.




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