Ciudad de México.- José Manuel Figueroa no puede parar. Simplemente no puede detenerse sin terminar los asuntos pendientes que su padre le encargó, aunque eso signifique que no puede llorarle “como Dios manda”.
“Hay dos factores importantes que no he enfrentado todavía, que es el estar solo, que es bueno y malo. Porque (hasta ahora) he estado acompañado de gente que me quiere y que está conmigo en los momentos difíciles; pero la otra (situación) es la soledad”, dice el hijo del fallecido Joan Sebastian.
El 13 de julio pasado, Joan Sebastian falleció en uno de sus ranchos en Guerrero y desde ocho meses antes, José Manuel no se separó de su padre y agradece la oportunidad que le dio la vida de hacerlo así. Según él, su padre lo escogió para el proceso de sucesión por su forma de ser y tomar decisiones.





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