Tepic.- Se puede tejer sentado en el suelo, en una silla o como al artesano mejor le convenga. El telar de cintura le debe su nombre justo a la técnica que se utiliza para su creación. Uno de los extremos se amarra a un árbol, una columna o un barandal y el otro justamente va alrededor de la cintura de quien lo está confeccionando.
Esta técnica se realizaba desde la época prehispánica, y los indígenas le han añadido su sello característico, con llamativos colores y dibujos como la flor del peyote y el venado.
Cientos de hilos van y vienen entre una serie de palos, que aunque tienen una disposición sencilla, se pueden crear telares dignos de estar guardados detrás de vitrinas para una exposición.
Julia Carrillo se dedica a la creación de morrales con la técnica del telar de cintura desde que tenía 12 años y ahora enseña a su familia este arte popular y también a los mestizos, para que aprendan a valorar esta artesanía.
Tan sólo para tejer un morral, característico de los pueblos indígenas, se requieren al menos 64 horas de trabajo para tener la pieza terminada. La técnica del telar de cintura se comparte en el Centro Estatal de Culturas Populares e Indígenas de Nayarit como parte de las actividades de verano que se ofertan de manera gratuita.





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