Tepic.- La vida no le fue fácil en San Pedro Sula en Honduras, por seguridad este inmigrante prefirió no decir su nombre y ocultar sus tatuajes, él asegura que su vida correría peligro si algunas personas conocen su paradero; lleva cinco años viajando en tren y un par de semanas en Tepic, él explica que en su pueblo natal no se puede vivir: las pandillas, la pobreza y la corrupción poco a poco están destrozando a la sociedad hondureña.
"Toda mi familia siempre ha sido pobre, pues me di cuenta que había otras oportunidades mejores, y decidí salir de mi país para buscar una mejor vida".
“Primero Dios necesito una oportunidad, más que nada darme una oportunidad a mí, para salir adelante, y sobrevivir y pues con toda la fe porque pues aquí de las religiones, no son aquellas personas que ellos dicen, te mienten, te niegan, te miran mal y hay unas que no, la mayoría de personas que vienen aquí nos dan de comer, son buenas personas pero si sufre uno”, afirmó el hondureño.
Antes de partir de su tierra, escuchó que un grupo mexicano delictivo bajaba a los viajantes en el tren, los extorsionaba, golpeaba y podían perder la vida si tomaban la ruta del Golfo, por lo que él decidió encaminarse por el Pacífico, con esto ha conocido el cariño del pueblo mexicano así como de regiones como Sinaloa, Jalisco, Guanajuato, Chihuahua y Nayarit.
"Los rumores que se escuchan es que hay personas agresivas, que te engañan y te invitan a su casa, y te invitan a su casa como que un baño, o con "equis" cosa, y luego esas personas son peligrosísimas, lo que hacen esas personas es que te entregan con otras personas y te hacen daño, o ya no llegas a tu casa, o si no das dinero".
"Porque sí se ha visto en mi país las noticias, que son de a 60 personas las que las matan pues, y a uno le da miedo, porque sí uno va para allá va a ser lo mismo".
A lo largo de su caminar ha pasado alegrías y tragos amargos, incluso en una ocasión estuvo a punto de perder sus piernas al caer del tren, el cual lo arrastró por varios metros, sin embargo, pudo salvarse y continuar su sueño de algún día poder comprar una casa para su madre de la cual no sabe nada desde el 2008.
“Aquí la gente en México, son humildes vale, eso, son humildes son chicos, no es como Honduras, aquí hay mejores oportunidades, pues allá es mucha pobreza, no es lo mismo, te miran así vas directo a la cárcel, te acusan de homicidio, de cosas que uno ni ha hecho, y pues no se puede vivir vale allá, donde nací no se puede vivir”.





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