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La enseñanza del desastre
Tepic.- A treinta años del sismo que en la capital del país ocasionó las mayores pérdidas, no se tiene la certeza del número de víctimas, entre ellas las originarias de Nayarit, que radicaban o se encontraban de visita en el Distrito Federal.
Algunos provincianos sólo pasaron el susto; uno de ellos, el profesor e historiador Gregorio Miranda Navarrete, hoy compartió en redes sociales su experiencia del 19 de septiembre de 1985, cuando asistía a un curso de la Universidad Pedagógica Nacional. Narra que él y otros profesores se encontraban hospedados en la ciudad, sintieron fuertemente los efectos del temblor pero no sufrieron un solo rasguño.
Muy distinta la suerte de don Roberto Mondragón González, pionero de la televisión nayarita, quien al igual que su hijo Sergio se encontraba en el hotel Regis de la avenida Juárez, a unos pasos de la Alameda Central, derrumbado a causa del movimiento telúrico. Ya no regresó con vida a estas tierras, donde la familia Mondragón Pérez debió encargarse, al frente de XHKG Canal 2 de Tepic, de cristalizar varios de sus proyectos.
Otra víctima del terremoto fue Miguel González Lomelí, profesor normalista nacido en Jala, quien fue director de la Escuela Tecnológica Industrial Número 84, y ocupaba un cuarto en el caído edificio Nuevo León de la Unidad Nonoalco-Tlatelolco; el también escritor sufrió varias lesiones y debió esperar muchas horas a ser rescatado de entre los escombros. Fue larga su convalecencia pero vive para contarlo.
Este tipo de experiencias motivaron la creación de un sistema nacional de protección civil que no alcanzará la mayor eficiencia sin lograr a plenitud lo que evitó un desastre mayor aquel 19 de septiembre y días posteriores: la solidaridad y la participación voluntaria de los ciudadanos.
Tampoco se logrará sin las correspondientes prevenciones. Recuérdese que, por ejemplo, antes del terremoto hubo muchas quejas por defectos en los cimientos del mencionado edificio Nuevo León e insuficientes medidas correctivas.
Por ello no deben escatimarse las medidas preventivas ni el fomento de la participación ciudadana voluntaria en las acciones de protección civil. Es verdad que muchos fenómenos naturales no pueden evitarse pero en ciertas y cuales condiciones no alcanzarán la magnitud de desastres como el de hace tres décadas.





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