- Se pronunció por la unidad de la familia, el derecho de los niños a vivir con sus padres y rechazó la pena de muerte
WASHINGTON.- Frente a un Congreso embelesado, el papa Francisco pronunció el jueves una vibrante exhortación a favor de los inmigrantes, al instar a los legisladores a acoger al "extraño en nuestro seno".
En el primer discurso de un pontífice ante las cámaras, aludió tanto a la crisis de migrantes en Europa como a la inmigración latinoamericana a Estados Unidos y pidió a los legisladores que "respondan de una manera siempre humanitaria, justa y fraternal".
"Que no nos arredren sus números, antes bien, veámoslos como personas, miremos sus caras y escuchemos sus historias, tratando de responder lo mejor que podamos a su situación", dijo Francisco.
Lo recibió con entusiasmo un recinto atestado por jueces de la Corte Suprema, secretarios del gabinete y legisladores de ambos partidos, que suspendieron sus riñas para ovacionarlo de pie. El ujier recitó la frase de circunstancias, "Señor presidente, el papa de la Santa Sede", y Francisco recorrió el pasillo central lentamente, mientras los legisladores aplaudían y algunos inclinaban la cabeza al verlo pasar.
El discurso de este jueves fue el evento más reciente de la visita papal de tres días a Washington, la primera de sus tres escalas en el país.
El miércoles, multitudes jubilosas lo aplaudieron en su visita a la Casa Blanca -donde el papa y el presidente Barack Obama elogiaron sus mutuas advertencias sobre cambio climático-, en su recorrido en papamóvil por las calles, en su discurso a los obispos y en la misa de canonización del fraile español Junípero Serra, fundador de misiones en California.
Al presentarse en el Capitolio como "hijo de este gran continente", el papa argentino leyó su discurso lentamente en inglés desde el mismo estrado donde los presidentes pronuncian sus discursos anuales del Estado de la Unión. Detrás de él se encontraban el vicepresidente Joe Biden y el presidente de la cámara John Boehner, primero y segundo respectivamente en la línea de sucesión presidencial y católicos ambos.
Legisladores de todas las tendencia políticas y confesiones religiosas lo recibieron con entusiasmo. Pero Francisco habló ante un Congreso que está empantanado en el tema de la inmigración, cuando más de 11 millones de personas viven en el país sin autorización y algunos legisladores rechazan el plan del gobierno de recibir a refugiados del Medio Oriente que están inundando Europa.





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