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La matanza de especies protegidas y en peligro de extinción se da bajo el argumento de que están acabando con las reses; ganaderos piden apoyo y asesoría para frenar la cacería y conservar el entorno
San Ignacio.- La matanza de especies protegidas y en peligro de extinción es una realidad en algunas comunidades del municipio. Una de estas, donde se ha intensificado en los últimos dos años, es la localidad serrana de Jinetes, que se ubica entre los límites de San Ignacio y Mazatlán, ahí viven 25 familias que, en su mayoría, se dedican a la ganadería.
El periódico El Debate publica una entrevista con el comisario de ese lugar, Alfredo Machado Chavarín, quien manifestó que los ganaderos están conscientes de que están cometiendo un delito al dar muerte a estos animales, como pumas, jaguares y ocelotes, pero que lo hacen para proteger a sus becerros, pues tan solo en lo que va del año al menos 10 ganaderos han sido afectados por la muerte de entre tres y seis animales cada uno, lo que representa grandes pérdidas, ya que cada hato tiene un valor de hasta 8 mil pesos.
Indicó que ya acudió en una ocasión ante las autoridades de Profepa y Semarnat, pero no obtuvo respuesta favorable debido a que dicho poblado no cuenta con sus papeles en regla, pues ni siquiera aparece en el mapa, por lo que les niegan el apoyo para poder recuperarse de las pérdidas que dejan los “animales de uña”.
Dijo que para aminorar los ataques, los propios ganaderos cazan al animal, para lo cual utilizan algunas técnicas como trampas o incluso fabrican “bramadores” para atraer al animal y poder darle muerte.
Aseveró que incluso hay ganaderos que pagan porque maten al animal que anda haciendo daño a sus animales, lo que no es una justificación, pero no tienen otra opción, añadiendo que en ningún momento son comercializadas las pieles de los animales, sino que estas se pierden.
Asimismo, mencionó que han sabido del Fondo de Aseguramiento Ganadero, pero que no han solicitado información porque de igual manera les negarán el apoyo debido a la falta de papeles de la comunidad.
Señaló que esta zona, que comprende cerca de 30 mil hectáreas de monte, es un área completamente virgen, donde se pueden encontrar diferentes especies de árboles, aves, reptiles, felinos, etcétera.
“Sería muy interesante el pretexto de iniciar con algunas investigaciones en estas partes por parte de los conservacionistas, porque tenemos mucha riqueza, como para darla a conocer. Tenemos guacamayas, pericos frente amarilla, entre otros, que en ocasiones son atrapados con red por parte de personas foráneas y a quienes hemos llegado a quitarles las redes, creemos que existe un equilibrio entre Jinetes y la Meseta de Cacaxtla, solo con la diferencia que esta última sí está protegida”, expresó.
“Queremos que volteen a vernos, que vean la problemática que existe y busquen una solución, hacemos un llamado a los conservacionistas o encargados de la protección del jaguar para que nos visiten y se den cuenta de la realidad que se vive y que no se dejen llevar por el sentimiento de ver un animal muerto en una imagen, que vean y analicen el otro lado de la moneda. Que sepan que si se han tomado estas medidas es porque no tenemos otra opción. Los invitamos a conocer la comunidad, que conozcan la riqueza natural que existe y a la que se le puede sacar provecho. Invitamos a los especialistas en el tema de conservación a que acudan e instalen cámaras trampa, nosotros mismos les podemos servir de guías para que saquen su trabajo”, puntualizó Alfredo Machado.







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