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Una investigación de la periodista reveló que Arturo Bermúdez y su esposa poseen cinco propiedades en un exclusivo complejo residencial en Texas, valuadas en más de 2.4 millones de dólares
Ciudad de México.- En el último año, Arturo Bermúdez Zurita le hizo saber a Javier Duarte de Ochoa, al menos en dos ocasiones, que era tiempo de dejar la Secretaría de Seguridad Pública. El gobernador se lo impidió, pero este jueves, en medio de acusaciones de corrupción, lo dejó ir.
La decisión finalmente se precipitó luego de que la periodista Carmen Aristuegui diera a conocer que Arturo Bermúdez y su esposa eran propietarios de cinco residencias en el complejo The Woodlands, en Texas, Estados Unidos, valuadas en 2.4 millones de dólares. La de mayor valor supera los 890 mil dólares.
La periodista informó que estas propiedades fueron adquiridas entre agosto de 2012 y abril de 2016, un año después de que Bermúdez Zurita fuera nombrado director de la policía.
La renuncia conmocionó al temido piso 5 de la torre de la SSP. Escoltas y esculturales damas habitualmente eran testigos del poderío de Bermúdez, pero también de su explosiva, paranoica y mal entendida disciplina militar. En ese piso los gritos eran frecuentes.
La plenitud del poder le llegó a Arturo Bermúdez Zurita al final del sexenio de Miguel Alemán Velasco, cuando fue integrado al equipo de transición del entonces gobernador electo Fidel Herrera. Bermúdez logró ser titular del Centro de Emergencias y Subsecretario de Seguridad. Se capacitó como Instructor de Manejo Evasivo por la Scotti School de California; realizó cursos de tiro profesional y aprobó el Taller de Negociación de Secuestros y Manejo de Crisis.
En los primeros seis meses de la gestión de Javier Duarte (2011), su secretario de Seguridad, el general Sergio López Esquer, sufrió un atentado y renunció. Bermúdez, sin una carrera policial ni militar, tomó las riendas.
Trató de impulsar la dignificación de la dependencia, elevó el sueldo a los agentes y los equipó con armas sofisticadas.
Recibió la entidad con 74 mil 241 delitos del fuero común. Para 2015, según cifras oficiales, se denunciaban sólo 45 mil.
También se enfrentó a la infiltración del narco. Según contó a diputados en una comparecencia, policías dieron detalles de su ubicación y el jefe de plaza de “Los Zetas” lo interceptó en Xalapa. Bermúdez y sus escoltas desenfundaron armas y fusiles de asalto, los sicarios hicieron lo propio. Tras amenazas en contra del funcionario, ambos grupos salieron ilesos.
Con el aval de Duarte, Bermúdez Zurita desapareció tres corporaciones intermunicipales y despidió a cerca de 3 mil oficiales.
Su prueba de fuego fue el 18 de noviembre de 2011. Elementos de Ayudantía -quienes brindan seguridad a los funcionarios- se enfrentaron a un grupo armado en la vía Xalapa-Briones e impidieron que alcanzaran a los hijos del gobernador.
Cuatro sicarios perdieron la vida y uno fue detenido. Bermúdez, quien comparecía ante el Congreso, abandonó el lugar en helicóptero para llegar al sitio. Si la confianza del gobernador era total, ahora era ciega y le debía la vida de su familia.





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