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Las pérdidas de la paraestatal y la disminución del capital de la empresa generan “dudas sobre la capacidad de Pemex para continuar como negocio en marcha”.
Ciudad de México.- La situación financiera de Pemex sigue en picada, debido a que las pérdidas y el alto nivel de endeudamiento de la paraestatal han provocado que la viabilidad de la empresa sea cuestionada por una auditoría externa.
De acuerdo con el tercer informe financiero trimestral de Pemex, si las acciones que está llevando a cabo el gobierno federal, "Pemex podría no ser capaz de continuar operando como negocio en marcha".
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"Los auditores externos de la emisora (Pemex) han indicado en su dictamen que existen dudas sobre la capacidad de Pemex para continuar como negocio en marcha como consecuencia de las pérdidas recurrentes en las operaciones, su capital de trabajo negativo y patrimonio negativo", señala el documento presentado por la paraestatal ante inversionistas de la Bolsa Mexicana de Valores.
Al 30 de septiembre de 2016, el monto total de la deuda de Pemex ascendía a 98 mil millones de dólares en términos nominales, lo que representa un incremento del 28.1% respecto del monto total de la deuda que se tenía al 31 de diciembre de 2015. Un aumento de la deuda provocado, entre otras cosas, por la caída del peso frente al dólar.
Pero esto no es lo más grave, ya que además, Pemex reconoce que tendrá que endeudarse más para poder pagar sus deudas haberse descapitalizado en los últimos años, tras la caída de los precios del petróleo.
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"El nivel de endeudamiento de Pemex podría incrementarse en el corto o mediano plazo, lo que podría tener un efecto adverso en la situación financiera, resultados de operación y liquidez de Pemex. Para cumplir con las obligaciones de pago de su deuda y obtener recursos para sus inversiones, Pemex ha recurrido y podría seguir recurriendo a una combinación de flujos de efectivo provenientes de operaciones, disposiciones bajo las líneas de crédito disponibles y endeudamiento adicional", señala el informe.
Un círculo vicioso que podría ser aún peor si las calificadoras de riesgo advierten una mayor dificultad de Pemex para poder pagar sus compromisos de deuda.
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El 29 de enero de 2016, la calificadora Standard & Poor's anunció que redujo el perfil de crédito individual de PEMEX de BB+ a BB. El 31 de marzo de 2016, Moody's Investors Service rebajó su nota de Baa1 a Baa3 y cambió la perspectiva de sus calificaciones a negativa. El 26 de julio de 2016, Fitch Ratings disminuyó la calificación en escala global para moneda local a largo plazo de PEMEX de A- a BBB+. Una situación que ha encendido focos de alarma en Pemex.
"Una reducción adicional en la calificación de Pemex podría tener consecuencias adversas en su capacidad para tener acceso a los mercados financieros y/o en el costo del financiamiento. En caso de no poder obtener financiamiento en condiciones favorables, esto podría limitar la capacidad de Pemex para invertir en proyectos productivos financiados a través de deuda y afectar su capacidad para cumplir sus obligaciones de pagos de principal e intereses con sus acreedores", señala el informe.
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"Como resultado, Pemex podría estar expuesto a restricciones de liquidez y podría no cubrir su deuda o estar en condiciones de hacer las inversiones necesarias para mantener los niveles actuales de producción, así como para mantener e incrementar las reservas probadas de hidrocarburos asignadas a Pemex por el Gobierno Federal, lo que podría afectar adversamente la situación financiera y los resultados de operación de Pemex", agrega el documento.





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