Los Cabos, el paraíso que se pierde por la violencia

• Este destino al que llegan miles de turistas al año y entre ellos famosos y celebridades del mundo, acumula 178 homicidios en 9 meses.

Cabo San Lucas.- El paraíso de Los Cabos, en Baja California Sur, sigue el patrón de otros destinos turísticos afectados por la violencia: zonas hoteleras de lujo donde se enfoca la vigilancia de fuerzas federales cuando aumentan los homicidios, y la parte donde viven los residentes locales marcada por la marginación y el incremento de la incidencia delictiva.

En Cabo San Lucas las noches siguen iluminadas y ruidosas. Los turistas —en su mayoría estadounidenses— sonrientes y cantando van y vienen por el Paseo de la Marina, mientras eligen dónde seguir la fiesta. Los gendarmes, discretos, aprecian el panorama nocturno del destino más exclusivo del país, frecuentado por múltiples celebridades que pueden gastar más de 80 mil pesos por noche.

Considerado el destino prémium de México, Los Cabos (integrado por dos centros turísticos, San José del Cabo y Cabo San Lucas, con una tarifa promedio por noche de 5 mil 800 pesos y villas donde se han hospedado famosos como George Clooney o John Travolta, que pagan 50 mil pesos por habitación) enfrenta hace nueve meses una crisis histórica por el alza de homicidios dolosos con huellas de la delincuencia organizada, y las dificultades para lograr una policía local confiable, replegada casi totalmente por las fuerzas federales.

En un recorrido por la zona dorada y colonias de ambos centros, EL UNIVERSAL observó que prácticamente los patrullajes están sólo a cargo de la Gendarmería y fuerzas militares, incluso, llegan a realizar tareas de vialidad y tránsito, mientras que las policías estatal y municipal participan discretamente.

Brinco repentino

En 2011 no se registró ningún homicidio doloso, de acuerdo con el reporte del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP).

Hoy suman 178, de octubre de 2016 a la fecha.

Aunque casi todas las ejecuciones se han registrado en las colonias, la zona turística no se escapó. Una balacera terminó en el lobby de un hotel, incluso aparecieron cuerpos desmembrados en El Pedregal, en San Lucas, donde se encuentran residencias valuadas en un millón de dólares.

Entre las víctimas mortales, el pasado lunes fue asesinado Carlos Paúl Hernández, de 37 años, subdirector del Centro de Reinserción Social (Cereso) de Los Cabos, quien había permanecido cinco años en el cargo.

El crimen ocurrió cuando se trasladaba a bordo de una camioneta oficial del penal y fue emboscado por hombres armados. El funcionario murió en el hospital debido a la gravedad de las heridas. Días después, el director del Cereso, Gabriel Antonio Martínez, presentó su renuncia argumentando "motivos personales".

Custodios y personal administrativo se dijeron temerosos de la situación y exigieron reforzar la seguridad. En esta semana también murió un menor, de ocho años, quien fue alcanzado por las balas cuando sujetos armados dispararon contra el vehículo en que viajaba con su hermano, en el fraccionamiento Monte Real, en San José del Cabo.

A estos hechos se agregan las fosas clandestinas que se localizaron entre el miércoles 6 y jueves 7 de junio con 18 cadáveres, entre ellos, los cuerpos de cinco mujeres. La jornada del sábado en el estado fue particularmente violenta con cinco víctimas, tres de ellas en Los Cabos y dos en el municipio de La Paz.

Los antecedentes más fuertes habían sido entre 2006 y 2010, cuando autoridades estadounidenses y federales lograron en BCS la detención de varios líderes o integrantes de cárteles en diferentes hechos.

Por citar algunos están Francisco Javier Arellano Félix, "El Tigrillo"; Alfredo Collins Ortega, principal operador de Jorge Briceño López, alias "El Cholo" —presuntamente muerto—, lugarteniente de los Arellano Félix; Gustavo Rivera Martínez, alias "El Gus", responsable de la logística para el trasiego de droga a Estados Unidos del Cártel de Tijuana; Teodoro García Simental, "El Teo", en La Paz. En 2012, la agencia AP reveló que la Policía Federal casi detenía a Joaquín "El Chapo" Guzmán, en una residencia en Los Cabos, pero logró huir días antes del operativo.

Por estas detenciones, las autoridades en la entidad han sido señaladas en diversas ocasiones en redes sociales por omisiones y acusadas de complicidades.

Policías de bajo nivel

El informe del SNPS de marzo ubicó a Baja California Sur en la lista con más policías reprobados —38%—, pero esta cifra fue rebatida por el gobierno estatal, quien aseguró que no estaba actualizada.

Al ser Los Cabos el motor económico de la entidad (recibe 1.5 millones de turistas al año), organizaciones no gubernamentales y empresarios comprometieron al edil Arturo de la Rosa Escalante a iniciar la depuración. En casi dos años de gestión, dio de baja a 61 policías y se quedó con 547 para operar un municipio con 287 mil habitantes (el 40% de la población total del estado).

El alcalde refirió que el problema ahora es que no atrae tanto ser policía como trabajar en algún hotel pese a ofrecer "los mejores sueldos": 6 mil 564 pesos mensuales a un policía razo. Con todo, aclaró, hay 40 nuevos elementos en formación.

La Auditoría Superior de la Federación (ASF) en su informe de febrero sobre la revisión de la cuenta pública 2015 de BCS, encontró irregularidades en el manejo de recursos federales aplicados en seguridad, entre ellas, deficiencias en la capacitación y evaluación de control de confianza, e instruyó a iniciar las investigaciones en Contraloría General del Estado.

Fabricio González, presidente estatal de la Coparmex, consideró que el reto del municipio no es menor. Se requiere recobrar la confianza en las corporaciones, y para ello, transparentar y hacer buen uso de los recursos.

En abril pasado, el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, encabezó en Los Cabos una reunión con autoridades locales sobre seguridad, donde señaló que el municipio y el estado deben lograr policías confiables para que las fuerzas federales regresen a los cuarteles, pues durante muchos años no se atendió la formación de nuevos elementos.

Falta planeación

Ramón Ojeda Mestre, consultor en temas socioambientales para la ONU, asegura en que la falta de planeación y la marginación creciente en esta localidad ha traído graves problemas sociales, pero durante estos años el gobierno federal también "desatendió el avance del crimen organizado en la entidad y los gobiernos locales se enfocaron en proteger las zonas turísticas, olvidando todas las necesidades de las colonias más humildes".

Ojeda Mestre añade que suman las fallas en la formación policial, por lo que consideró urgente un plan integral para Los Cabos, no sólo para atender la violencia, sino también a diferentes sectores sociales.

En tanto, el regidor Jesús Flores asegura que el crecimiento de población en Los Cabos ha traído problemas sociales —una tasa anual de 4%, que supera la nacional de 1.4%—, por lo que urgen políticas para reducir la desigualdad.

De acuerdo con cifras del Coneval, en 2010 en Los Cabos, 86 mil 909 personas tenían alguna carencia social; 49 mil 601 (23%) tenían pobreza moderada y 12 mil 76 (5.6%) vivían en pobreza extrema.

Detectan cambio

Las colonias no turísticas en el municipio muestran el rostro de la desigualdad y el desorden. Se van pareciendo a otros destinos ya descompuestos por la violencia, coinciden especialistas y prestadores de servicios.

Jorge —quien prefiere reservarse su apellido—, responsable de una de las taquerías en la zona dorada sanluqueña, sabe que en Los Cabos se desbordó la violencia hace poco y que la situación gradualmente ha ido cambiando.

El comerciante sólo se quedará en la taquería uno o dos años más. Escuchar de balaceras, ejecuciones y el patrullaje militar, con todo y su discreción —comenta— no es lo que esperaba de este puerto que supone esperanzas para muchos que, como él, llegaron de otros estados en busca de oportunidades, pero que ahora observan cómo, por las razones que sea, dice, se va pareciendo a otros destinos como Acapulco o Cancún.

"Una cosa es la zona turística, pero en mi caso ya vendí mis dos negocios y saqué a mi familia de aquí. Con eso te digo todo. Así empezó Mazatlán. Conozco. Vengo de allá. Ahora, ve cómo le ha ido a Acapulco", advierte.

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