Jaguares pasa sobre las Chivas en el Omnilife

- Sep 19, 2010

>Guadalajara.- Ni siquiera hubo el suficiente número de personas en las tribunas para que se escuchara un sonoro abucheo al final. Muchos de los asistentes al estadio Omnilife emprendieron la vuelta a casa cuando todavía faltaba un cuarto de hora por jugarse. Estaban convencidos de que el Guadalajara no rescataría el empate. Así sucedió, pero tampoco imaginaban que el duelo terminaría en goleada (0-3).

Lo peor para la gente es que Luis Michel evitó una de las derrotas más abultadas en la historia de las Chivas. El arquero fue el único salvable en un equipo que la noche de este sábado comprobó su enorme poder de autodestrucción.

Los Jaguares de Chiapas dominaron buena parte del cotejo, pero el Rebaño Sagrado se aplicó el hara-kiri, al equivocarse en momentos clave.

El monumental error de Christian Pérez en aquella jugada que culminó con el primero de los tres goles marcados por Carlos Ochoa (14') sólo fue el inicio de la tragedia rojiblanca.

Omar Bravo confirmó la negra velada para el Guadalajara con su expulsión (36'). Mauricio Morales había mandado a Xavier Báez a las regaderas. Miguel Ángel Ayala, cuarto árbitro, lo rescató al decirle que el sinaloense fue quien propinó el fuerte pisotón a Omar Flores. El ariete de las Chivas se fue antes de tiempo... Adolfo Bautista y Omar Arellano no tardaron mucho en unírsele.

Los tres tienen la responsabilidad de cargar con el peso ofensivo de los tapatíos, son los hombres con experiencia. El problema es que el momento futbolísticos de todos es lamentable.

José Luis Real lo confirmó al prescindir del Bofo y la nueva Pina.

Qué importó que la delantera quedara en manos de jóvenes canteranos, los cuales pusieron el corazón que le falta a los consumados.

Lograron arrinconar a los sureños y soñaron con el empate gracias a su ímpetu y a la calidad de Michel.

El guardameta se las ingenió para mantener a los locales en el juego, aunque daba la impresión de ser una simple utopía. Cuando los sureños pisaban el acelerador, llegaban con peligro al área de las desconcertadas y erráticas Chivas.

La tarjeta roja vista por Patricio Araujo (77') complicó aún más la misión para los chicos, quienes tuvieron a Michel y Jonny Magallón como únicos referentes dentro del campo.

Esa carencia de tablas generó desesperación entre los aficionados, por lo que comenzaron a marcharse tras la expulsión al Pato. Todo estaba perdido, hasta esa ligera esperanza que suele acompañar a los simpatizantes de cualquier conjunto.

Sentimiento que contrastó con el hambre de Ochoa, quien no se conformó con hacer el tanto que representaba la victoria. Marcó dos más (91' y 94'), con los que saldó la deuda personal que tenía con la directiva de un equipo que lo obligó a salir por la puerta de atrás.

Entrenar en una cancha con pasto sintético sirvió a los sureños, quienes rompieron una racha de cuatro derrotas consecutivas en la casa de las Chivas y alcanzaron al Atlas en el antepenúltimo sitio de la tabla porcentual. No hubo revancha para el Rebaño Sagrado. Sólo la confirmación de que sus figuras ofensivas suelen esconderse cuando más se les requiere.

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