Luce América en un estadio casi vacío

- Feb 3, 2011

>México.- Los anuncios que fomentan el renacimiento del orgullo americanista, las ofertas en taquilla, el discurso del viejo emblema, Carlos Reinoso, con todo y sus 16 mil 434 seguidores en Twitter, apenas le alcanzan al estadio Azteca para una asistencia que con trabajos supera el número de fans contabilizados por El Maestro en la red social.

El Coloso de Santa Úrsula, semivacío y sin pasión, anhela atestiguar el vuelo de las Águilas, a pesar de la apagada noche capitalina, carente de testigos.

En ese esfuerzo, el club adiciona el reconocimiento a don Panchito Hernández, ex vicepresidente azulcrema, quien falleció el pasado 24 de enero. La panadería del osito se suma a la celebración y en el círculo de medio campo se adiciona una gigantesca lona en la que agradecen la aportación del extinto dirigente.

Antes del silbatazo inicial del "Chiquimarco" Marco Antonio Rodríguez, la fiel afición le concede un minuto de aplausos, mientras su imagen, en blanco y negro, aparece en las pantallas del histórico inmueble.

La adelgazada porra "Monumental", custodiada por elementos policiacos, eleva globos y banderines amarillos, pero el escepticismo atrapa a los pocos que traguito a traguito duermen en Santa Úrsula con la píldora del recuperado americanismo.

Peor aún, el egoísta "hermano" gladiador no coopera en el fomento del espectáculo y en 45 minutos adormece a quienes se conforman con "palomitas", como última esperanza de vuelo.

El "Maestro" Reinoso, preocupado, se desvive en indicaciones, mientras el equipo azulcrema se esfuerza sin mucha gracia por romper el concierto destructivo del San Luis, como si el cuadro potosino disfrutara con hacer quedar mal al "carnalito" consentido de la televisora.

Son destellos de un medio tiempo que encarcela al americanismo, que le niega lucir, hasta que, como el que quita da, Osmar Mares comete una falta innecesaria sobre Vicente Sánchez, que obsequia la ventaja al extraviado gigante azulcrema, vía Matías Vuoso, quien descarga todo su coraje desde los 11 pasos.

La anotación del "Toro" impide el abucheo en el entre tiempo y es entonces cuando las pancartas amarillas, próximas al palco de Televisa, exhiben y cuestionan al dueño del club emplumado: "Emilio, gracias y Bauer, cuándo?", reza una. "Y el Bauer apá?", pregunta otra.

En el segundo tiempo la cosa cambia y el tempranero gol de Ángel Reyna transmite la emoción porque el "orgullo americanista ha renacido".

 

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