>• El técnico del América dice que hará regalos de lujo a los jugadores que rindan; presume que es una 'costumbre' que aprendió en Coapa
México.- Con los jugadores del América, Carlos Reinoso actúa como un padre. Estricto, aunque amoroso; duro, pero consentidor, El Maestro toma del cuello a cada uno de sus pupilos, les habla al oído, les da consejos y, ¿por qué no?, les promete obsequios... coches, sí, automóviles, y de su bolsa.
"Son [para mí] como una familia", afirma el entrenador andino. "Yo me acuerdo que mi papá no tenía, era albañil... y me regalaba en Navidad. ¿Por qué yo no ahora?", dice el menudito Papá Noel del americanismo, espléndido, altruista y apapachador; portador de esa risita juguetona, que contagia.
"Siempre lo he hecho en los equipos que he dirigido", afirma el chileno. "Por clasificar, les regalo cosas: coches, porque me nace, porque soy un agradecido con los futbolistas, porque fui jugador y hubo gente que se comportó tal cual conmigo: don Emilio [Azcárraga Milmo], don Guillermo [Cañedo]. Ellos me enseñaron a ser así".
Reinoso atiende cada cuestionamiento. Bromea de vez en vez y, ya en tono serio, comparte su dadivosa faceta: "Soy generoso con la gente que trabaja conmigo, porque esto es un grupo. Yo estoy a cargo y si el equipo me responde, estoy a muerte con ellos", se compromete el viejo estratega.
El argentino Eduardo Bacas, autor del primer gol en la final contra Chivas en 1983-84, no lo contradice, mas no lo recuerda tan desprendido como el propio Reinoso se autodescribe.
"Recibimos regalos, pero yo no sé de dónde. A lo mejor sí tienen que haber sido de Carlos, pero bueno...", rememora el tucumano. "Llegábamos a recibir del director de la Coca Cola en aquel entonces, de la gente de Televisa, de los directivos, tienen que haber sido de Carlos también, porque él propiciaba para que estuviéramos mejor".
Sin embargo, no repartía coches, como garantiza ahora, si sus dirigidos cumplen los objetivos trazados por la institución azulcrema.
"No, jojojo, no, éramos más humildes, no llegaban a tanto. En aquel entonces, en un campeonato nos regalaron una moto que nos rifamos, a lo mejor unos Rólex de oro para cada uno de nosotros, después del campeonato contra Chivas, ese tipo de regalos", relata Lalo Bacas.
"Todas las semanas que jugábamos y ganábamos, nos mandaba regalos, ya sea bolsas... cosas de ese tipo, detalles de ese gran señor [Reinoso], pero no autos, nunca [ríe], ni autos ni casas, jamás...", concluye Bacas, incorporado al cuerpo técnico de los Venados de Mérida de la Liga de Ascenso.
José Luis Sánchez Solá, estratega de los Estudiantes-Tecos, tiene métodos parecidos a los del Maestro, ya que suele inmiscuirse con los futbolistas como patriarca. "Chelís es mi amigo, es un tipazo, es un cuate que juega bastante malito al golf -bromea Reinoso-, pero es mi cuate y lo quiero y respeto muchísimo. Cada quien hacemos con el plantel para unir o porque somos así; por lo menos, yo quiero mucho a los jugadores de futbol", compara.
De momento, pese a la racha de tres victorias desde su arribo al club, no ha concedido premios aún. "Todavía no hemos hecho nada, no hemos logrado nada", reconoce e invita, juguetón, a los reporteros a portarse bien, para no quedarse fuera de la repartición.
Sin algunas alas
Concluida la práctica en Coapa, el chileno confirma las ausencias de Guillermo Ochoa, por una añeja tendinitis, además de que tampoco llevará a Aguascalientes al capitán Pável Pardo ni al charrúa Nicolás Olivera.
"Aquí no hay rotación, a Memo lo tenemos que cuidar, Rosinei acaba de reaparecer, Esqueda está lesionado y Nico también, no hay rotación", precisa Reinoso. "Conmigo juegan los que están al 100%", dice, sin olvidar el dominio del Necaxa en tierra hidrocálida: cinco derrotas en seis visitas amarillas. "Si hay un partido que Necaxa quiere ganar es este y si hay un juego que nosotros queremos ganar es este. Vamos por los tres puntos", advierte al hermano menor, sin tentarse el corazón.





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