>México.- La emoción se dispara cuando el moderno autobús rotulado con el escudo del Guadalajara se acerca al hotel de concentración. Entonces sí, los cánticos retumban, aunque no tanto como el piso, cimbrado por los coordinados saltos de los más de 100 aficionados que aguardan la llegada de sus ídolos.
Es la magia que envuelve a las Chivas, el equipo más querido en México, sobre todo en el Distrito Federal, donde su presencia otorga vida a la gris tarde sabatina.
La gente se arremolina junto al autobús. La ilusión es observar, aunque sea durante un segundo a esos mortales que adquieren rasgos de deidad entre la muchedumbre.
Hay vítores para todos, aunque Adolfo Bautista se lleva la tarde. Confirma su estatus de "villano favorito" entre el pueblo rojiblanco. Poco importa su mal momento futbolístico. Es ovacionado. "Somos afortunados por estos recibimientos", comparte el técnico José Luis Real.
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