>• El conjunto azulcrema se une a las derrotas de San Luis y Jaguares en sus compromisos como visitantes en la Copa Libertadores, tras caer 3-1 ante Argentinos Junior, en duelo correspondiente a la jornada 2
Buenos Aires.- La depresión amarilla ya se diseminó de la Liga hacia la Copa Libertadores. El América volvió a caer, esta vez ante Argentinos Juniors (3-1) para seguir alicaído y complicarse de paso el panorama para avanzar a la siguiente ronda del torneo continental.
Las cátedras del Maestro, vía Ipad, han dejado de surtir efecto para salir con la gloria entre manos, a la que siempre remite Carlos Reinoso. Ese resurgimiento del americanismo, tan mencionado desde que el chileno regresó al banquillo de las Águilas, está en deuda, porque sólo se ha quedado en la retórica de cada conferencia de prensa y cada tuit del eterno símbolo azulcrema que hoy funge como director técnico. Simplemente, la docencia de Reinoso no termina de cuajar.
El "Grupo de la Muerte" en el certamen de clubes más importante del continente no está para dejar puntos, perdonar goles y distracciones dentro de la propia área. Esos padecimientos mandaron a los azulcrema al subliderato del sector Tres, cuando tuvieron toda la oportunidad de comenzar una escapada que difícilmente los otros equipos inmiscuidos en la lucha por los dos lugares en octavos de final hubiesen podido alcanzar.
América se fue al frente con muchos merecimientos. Se plantó de inicio en la cancha del estadio Diego Armando Maradona con una autoridad inicial que se diluyó en mansedumbre conforme se acercó el silbatazo final.
Daniel Montenegro dio ilusión al pueblo amarillo que fue a apoyar a las Águilas a tierras argentinas. Un buen remate de cabeza (28'), a pase de Pável Pardo vulneró al meta rival, Nicolás Navarro.
Las Águilas habían avisado desde el amanecer del partido que iban con todo por una victoria, pero la conformidad y la subestimación a un contrincante que por momento lucía limitado terminó por fulminar a los de Coapa.
Argentinos Juniors pudo empatar con el corazón, garra, coraje y hasta "colmillo" que el equipo mexicano despreció. El veterano de mil batallas, Pável Pardo, cayó en la trampa para cometer un inocente penalti, cuando el cronómetro estaba a punto de dictar que los americanistas se irían con ventaja al descanso.
Los 11 pasos sirvieron para mancillar el orgullo americanista, que no pudo resarcirse más. A Santiago Salcedo no le bastó dejar parado a Guillermo Ochoa en la pena máxima de empate (45'), sino que con un cruzado remate de media vuelta, después de un tiro de esquina, puso distancia (73') en los cartones.
Reinoso buscó explicaciones en su descontrolado equipo. No entendía cómo sus lecciones tecnológicas, sus llamados vía Twitter a sus pupilos para sentir la playera que él dice tanto amar se mostraban estériles dentro de la cancha argentina.
Manotazos, faltas y ausencia de imaginación invadío al América. Los de Coapa se volcaron en busca del empate, que hubiese sido de oro molido, además del primero en tierras albicelestes.
Pero Argentina no está hecha para el América. En el descuento se confirmó. Christian Sánchez puso el balón en el ángulo con un derechazo (93') para propinarle su quinta derrota a los americanistas en terrenos del dos veces campeón del mundo, por sólo dos triunfos.
Viene Fluminense, un gigante brasileño, la otra semana al Estadio Azteca.
Habrá que ver si la depresión amarilla es sólo un mal pasajero o una enfermedad crónica, que no sólo con discursos y tuits del Maestro se puede sacudir.





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