Me vuelve loco ser campeón: Chaco

- Mar 1, 2011

>• El atacante argentino Christian Giménez habló en exclusiva con EL UNIVERSAL sobre la sequía de títulos que atraviesa la 'Máquina celeste'

México.- Christian Giménez se familiarizó con la presión desde la adolescencia, cuando era un prospecto más en la inagotable cantera del Boca Juniors. Ahí aprendió a vivir en el ojo del huracán, con la exigencia de una afición para la que no dar la vuelta olímpica siempre será sinónimo de fracaso.

Tres lustros después, la historia es prácticamente la misma. Eso explica su incesante lucha en pos de darle un campeonato al Cruz Azul.

Está consciente del entorno celeste y su presión, y no sólo se dice preparado para lidiar con ello... Lo disfruta.

"Hoy, lo que más me vuelve loco es ser campeón con Cruz Azul. ¡No sabes! En verdad, sería lo máximo, lo más importante de todo", confiesa el atacante argentino en charla exclusiva con

EL UNIVERSAL. "Sé lo que es el club, lo que la gente anhela el título".

Su fichaje con los cementeros hace poco más de un año, sirvió para reavivar la ilusión de un pueblo al que ya se le terminaron las lágrimas. El corazón cruzazulino se ha endurecido a causa de tantas decepciones sufridas en el momento cumbre. Disputar una final no basta. Hay que ganarla.

La Liga de Campeones de la Concacaf, en la que La Máquina visita hoy al Santos Laguna en la vuelta de los cuartos de final (con ventaja de 2-0), es la opción más próxima de otorgar esa alegría, que para muchos aficionados ya adquirió tintes milagrosos.

"Hay que pasarla bien, a pesar de la presión que se vive en Cruz Azul", sentencia. "El estar en un club, donde no todo es color de rosa, es difícil, porque podrás golear, salir líder o jugar muy bien, pero tarde o temprano, lo que vale es el título".

"No importa lo que hagas si no eres campeón. La presión es grande, pero la disfruto mucho".

Multiganador con Boca y Pachuca, Giménez asume el rol de pieza clave en el esquema de Enrique Meza, aunque recuerda que coronarse no sólo depende de los futbolistas. Lamentable o afortunadamente, las casualidades también tienen su pizca de relevancia.

"Hoy valoro mucho ser campeón, lo que cuesta ganar un título", asegura. "Mucha gente dice: 'Queremos un título y ya'... Y lo dice tan fácil, pero no lo es. Para ser campeón, se tienen que dar un montón de cosas".

Esa petición, que raya en súplica, se le ha vuelto cotidiana. La escucha en la calle, en el restaurante... En casi cualquier lugar al que llega.

Christian entiende perfectamente que el Cruz Azul representa uno de los afectos más importantes en la vida de muchos aficionados cementeros, por lo que la falta de títulos es un daga que les atraviesa el corazón.

"Hay gente muy fanática, y si pierdes un partido importante, como fue el de Pumas en el torneo pasado [de cuartos de final], en serio que se ponen muy mal", confiesa. "Por lo menos, a mí me tocan esas cosas".

Comparte ese dolor, quisiera aliviarlo lo antes posible.

La única fórmula para lograrlo parece muy sencilla, aunque el pasado reciente dice lo contrario.

Al igual que los millones de fans azules, El Chaco espera que esta sea la buena. Para eso, trabaja y goza cada día.

"Es verdad, estamos en Cruz Azul, un gran equipo que hace mucho que no gana. Eso duele y pesa, pero volvemos a lo mismo: hay que disfrutarlo", aconseja. "Soy un privilegiado por hacer lo que a mí me gusta".

"Uno se llena de presión, pero ¡de qué te quejas! De chicos queríamos jugar a la pelota y de grande lo sigues haciendo. Además, que te miren 100 mil personas es bello; te genera una presión, pero es muy hermosa".

Aprendió a disfrutarla antes de la juventud, cuando anhelaba ganar títulos. Hoy, sueña y siente lo mismo.

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