>• Los hermanos Marco Antonio y Alejandro Palacios por fin se llevan el título como titulares
La primera persona con la que festejarían no podía ser otra. Era cuestión de sangre, de genética.
Los hermanos Palacios se fundieron en un sentido abrazo cuando el árbitro Marco Antonio Rodríguez oficializó el séptimo título de Liga en la historia de los Pumas, primero que ambos Pikolines compartieron dentro de la cancha.
Segundos gemelos que lo logran en el futbol mexicano. Ignacio y Carlos Calderón lo hicieron con el Guadalajara en la temporada 1969-1970. Todavía no se jugaban liguillas, pero integraron la alineación con la que las Chivas superaron al Atlante (1-0), triunfo que les garantizó el cetro. Al igual que ayer, uno de los hermanos defendió la portería del campeón.
Omar y Joahan Rodríguez integraron el plantel del Cruz Azul en el título del Invierno 1997, pero el segundo no jugó en la final contra el León.
"Es mi mejor campeonato, el que más he disfrutado, porque compartirlo con un hermano gemelo no es fácil y él esperó muchos años para esta oportunidad", expresa Marco Antonio. "Son bendiciones de Dios. Me considero un privilegiado por tener un gemelo y compartir la misma profesión, no es fácil".
"Pudimos agarrar diferentes caminos, pero a los dos nos gustó el futbol y estamos en el mismo equipo". Fabulosa realidad de dos hombres que siempre anhelaron el momento protagonizado ayer. Su historia resultó un aderezo especial a la nueva conquista felina.
"Era un momento que soñábamos desde hace mucho: compartir la cancha, y qué mejor que con un campeonato", sentencia el guardameta.
"Es un momento importante para mi carrera, mi primer torneo [como titular], era un instante muy complicado para mí... Es el principio de algo bastante bueno".





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