Me urge ganar un título: Meza

- Sep 16, 2011

>• Enrique Meza sabe que su contrato con Cruz Azul expira en mayo; se agota el tiempo y quiere dejar un campeonato

Multiganador con Toluca y Pachuca, Enrique Meza no puede negar que le hace falta algo en la vida.

No es lo económico, ni nada que tenga que ver con el ego. Es una cuestión moral.

“Me urge ser campeón aquí, en Cruz Azul”, afirma el técnico.

Algo le pasa al club y algo ocurre con Meza cuando ambos se juntan, pues los resultados no llegan, a pesar de las buenas campañas y del bien jugar, porque, a la hora de la verdad, el objetivo final no se cumple.

“En Cruz Azul —acepta Meza— siempre se habla de lo mismo y aunque no lo crean, nosotros volvemos con renovadas ilusiones de entregar buenas cuentas: hacer un buen torneo, quedar lo más arriba en la tabla, anotar muchos goles, recibir menos, pero... esas buenas cuentas no sirven de nada si no hay un título”.

El técnico lo admite: “Ya hace tiempo que esas cuentas dejaron de ser buenas. No es suficiente. A falta de título, todo mundo se pone nervioso, lo que es algo natural cuando se ha traído a alguien para trabajar de buena manera, pero que no, simplemente no puede entregar el título”.

—¿Hay nerviosismo al jugar?

—No, no lo veo así. Los jugadores están adaptados a la situación. Pero nos falta algo, algo que nos pueda dar ese cambio en el switch para encontrar el título. Yo fui traído para esto, y es que en otros lados me ha ido bien, regular y mal, y aquí... pues siempre es de regular a mal.

Meza se rasca la cabeza y se sincera: “No me lo explico. Hoy soy más maduro, debo saber más, pero no, no puedo encontrar esa fórmula para darle un título a Cruz Azul”.

Esta es la cuarta oportunidad en la que Meza dirige a La Máquina. Cuatro... y nada de títulos.

Y la paciencia se puede agotar. “¿A mí? A mí no, para nada se me agota [la paciencia], pero seguro que a la gente de arriba [la directiva] sí, y están en todo su derecho de hacerlo y hasta pensar en otra alternativa, buscar a alguien más que les pueda asegurar el título. Hoy, la directiva [encabezada por Guillermo Álvarez] no me dice nada, estamos bien, pero ya llevo dos años y un poco más. No hay resultados”.

Quizá la paciencia no se agota, pero el tiempo sí: “Me queda de aquí a mayo para buscar y encontrar el ansiado título. Entenderás que aquí nací como jugador, como técnico; ésta es mi casa. Conozco cada rincón de todo esto, he vivido aquí muchos días de mi vida y quiero regresarles algo”.

Es verdad. La gente de intendencia pasa y Meza los saluda por su nombre: “Hola José, ¿cómo está tu esposa?”; a los cocineros también: “Ignacio, dile a tu hijo, Pepe, que me hable”; ni hablar de los jardineros: “Raúl, ¿ya te atendiste ese resfriado?”. Todos le responden como si fuera uno de ellos, no un técnico que estuviera de paso. “Soy el único de toda aquella gama de jugadores que estuvo en el plantel que ganó los primeros siete títulos; no jugaba, es verdad, pero ahí estaba. A mí me pueden tachar de no ser muy listo, de ser un pendejo, pero no de robar, eso me lo tendrían que probar. Me gustaría ser recordado aquí, en Cruz Azul, como amigo de todos, pero claro, también como alguien que le dio, junto con los grandes futbolistas que hay, una estrella más al escudo”.

Ha estado cerca. Lo más ha sido en el Apertura 2009, cuando en la final tuvo a Monterrey contra la lona, pero algo sucedió. “Íbamos arriba 3-1, parecía un juego controlado, jugábamos bien, dominamos, pero al final, ellos nos superaron y ganaron a toda ley. Luego vino lo de Morelia, el torneo pasado: teníamos una ventaja de 2-0, luego perdimos y vino el papelazo [la bronca]; lo que hicimos fue una vergüenza”.

No hay más que pensar, que la nube negra de la mala suerte está encima del club cementero. “Bueno, aquí han pasado cosas muy raras. Por ejemplo, no estaba yo aquí, pero esa falta de [José Manuel] Cruzalta sobre [César] Villaluz en la final en la que se fueron a penaltis; cuando en un penalti, la pelota le pega a Yosgart [Gutiérrez] en la espalda y entra. Repito, no creo en la suerte, ni buena ni mala, creo en el trabajo, pero algo falta... algo”, dice, resignado.

Las noches de Meza son tranquilas “en su mayoría”. “Si tuviera pesadillas, quizá serían dos. Mira que me han cesado de muchos equipos, de Cruz Azul, dos veces, pero lo que más me ha dolido fue la primera vez que salí de aquí [1995] y cuando pasó lo de la Selección [2001]. Sí, fue doloroso, pero no se me fue la vida por eso. Tengo mucho en dónde refugiarme. En mi casa me espera mi esposa, una excepcional mujer, que es un sueño de vida; los hijos, mis nietos. Cuando gano, quiero regresar a mi casa, cuando pierdo también”.

Ser técnico es duro. Cuando ganan deben darle crédito a los jugadores, cuando pierden, la culpa es suya: “Sí, a veces el ser técnico es estar en mucha soledad. Hay ocasiones en que el teléfono deja de sonar, las visitas no son frecuentes, en fin. No malinterpretes, me gusta mi trabajo y siempre trato de corresponder a quien me da trabajo, con logros, en todos lados, también en Cruz Azul, aunque no se ha dado”.

El tiempo pasa, la paciencia se agota y las críticas crecen. No cabe duda que a cada semana que pasa, Meza se mete al ojo del huracán. “Se me resbalan muchas cosas que dicen de mí. La verdad es que no tengo por qué ofenderme de muchas cosas que se escriben y comentan de mí. Para ofenderme tendrían que decirme ladrón y ladrón no soy”.

Asegura que mucha gente lo quiere ver fracasar. “Pero me gustan esos retos, estoy acostumbrado a levantarme. Soy un tipo con un perfil bajo, cuestionan mi trabajo, hasta mi forma de caminar. Un periodista, una vez dijo que caminaba como derrotado y mi mamá se enojó mucho. Al final, ese periodista se hizo amigo mío”. Por eso, a la prensa le tiene respeto. “Los leo, los analizo, pero no me dejo llevar. Cuando dicen que soy muy bueno, no me la creo, y cuando dicen que soy muy malo, tampoco”.

Así que de aquí a mayo de 2012, muchas cosas pueden suceder en Cruz Azul.

—Si no logra el título de aquí a mayo, ¿lo volvería a intentar después?

—Eso lo decidiría don Guillermo en todo caso. A este lugar, a este club lo quiero mucho. Sería un pecado decir que no, pero no está en mis manos. Ellos están con urgencia de obtener un título y yo mucho más. Me urge ser campeón, ganarlo con Cruz Azul”.

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