El peso del 10 en México

- Sep 27, 2011

>• Quien debiera ser el referente de un equipo por su talento en la cancha, el vestuario y entrenamientos es un número más en futbol mexicano.

Llevar el 10 en la espalda no es traer un número y ya. Portar el 10 en el futbol es símbolo de peso. 

Porque el 10 es el cerebro, es el táctico, es, dentro del equipo, el que tiene el talento, el que porta la onza para cambiar los destinos de un juego de un momento a otro.

El 10 tiene su peso, el peso del 10 es determinante en el terreno de juego, en el vestuario mismo, también en el campo de entrenamiento.

En teoría, es lo que debería ser.

Pero, en la actualidad, el 10, en lo que al futbol mexicano se refiere, no es muy respetado. Los diferentes clubes muchas veces le dan este importante número al jugador más publicitado en vez de que lo porte quien tenga mayor talento, el que sea el líder en la cancha.

En otras casos, hasta se olvidan de utilizarlo, no hay quien lo escoja.
Al principio de cada torneo, el lugar en el vestidor predestinado para el número 10, se encuentra sin dueño. Los novatos lo ven como una meta añorada, pero lejana de alcanzar y los veteranos, algunos, le dan la vuelta, le rehúyen porque saben que vestir esa camiseta, con ese número, los hará más visibles desde la tribuna y todo lo que haga y, sobre todo, lo que dejen de hacer, estará siendo monitoreado en todo momento, y con todo detalle.

Al final, en la mayoría de los casos, llega el refuerzo extranjero, ese que viene (dicen sus promotores) de “romperla” en Argentina, o en Perú o en Brasil. La 10 es de ellos, ¿por qué? porque son los que cambiarán el momento del juego, son los que decidirán la derrota o la victoria... eso en teoría, porque a la hora de la verdad, no todo depende del que traiga el número 10, el 9, u otros que se utilice en el campo.

Raro es, pero en México, de los 15 equipos que tienen registrados la camiseta 10, sólo tres están en poder de mexicanos: Alberto Medina de Chivas, Christian Bermúdez de Atlante y Raúl Enríquez de Tijuana. Las demás son para los foráneos, aunque algunos de ellos, como Rodrigo Ruiz, Antonio Naelson o Danilinho, son mexicanos ya por naturalización.

Pero, ¿quién juega realmente como un 10? ¿Quién de los que usan ese número, actúan como el armador del equipo o por lo menos intentan serlo dentro del campo? 
Pocos en realidad.

Es verdad que los técnicos, en este futbol moderno, han repetido hasta la infinidad que “ya casi nadie juega con tácticos”, pero la realidad es que en la cancha siempre se necesita el referente, el jugador que dé el pase exacto, del que salga la magia.

Con esta características natas, podemos observar a Christian Chaco Giménez de Cruz Azul; Daniel Rolfi Montenegro del América, Gabriel Místico Pereyra de Puebla; Daniel Hachita Ludueña de Santos,  El Hobbit Bermúdez del Atlante y claro, el más 10 de los 10 que hay en el futbol mexicano: Sinha de los Diablos Rojos del Toluca.
Mas también está el otro lado de la moneda, los que no tienen nada que hacer en con ese número, pero a pesar de eso, lo portan: Alberto Venado Medina de Chivas y Rodrigo Pony Ruiz de Estudiantes, quienes son en realidad, extremos naturales; Danilinho y Martín Bravo, de Tigres y Pumas, respectivamente, que juegan como segundos delanteros, al igual Wilmer Aguirre de San Luis. Por eso la pregunta 

¿Cuál es el peso del 10? en la actualidad del futbol mexicano. 

La modernidad en el futbol lo ha convertido en sólo un número más; su peso ya no es tan importante como antes, es más importante correr por la pelota, que hacer que los demás corran tras de ella y eso ha propiciado que poco a poco, estos jugadores, desaparezcan de la faz de las canchas y que ya no sea tan fácil ubicarlos o descubrirlos. 

Y es que como escribió el uruguayo Eduardo Galeano: “Un buen día la diosa del viento besa el pie del hombre, el maltratado, el despreciado pie, y de ese beso nace el ídolo del futbol. Nace en cuna de paja y choza de lata y viene al mundo abrazado a una pelota”.
Y aunque el número no hace al crack, a tdos les gusta ver al 10.

Esos son los 10, los privilegiados, los que mandan en el campo simplemente por el hecho de que ellos tienen el don, el toque para poder hacerlo. Algunos son 10 naturales, otros juegan como 10, sin serlo y otros lo portan, nada más porque no hay quien se atreva a cargarlo, porque el 10 tiene su peso.

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