México pierde el invicto

- Oct 12, 2011

>• El Tri fue superior a Brasil en la cancha del TSM, pero dos golazos, uno de Ronaldinho y otro de Marcelo, terminaron por marcar el primer descalabro del Chepo al mando del combinado azteca

Sus miradas reflejaban incredulidad, pero el silencio que atrapó al estadio Corona les confirmó la dolorosa realidad. Siete minutos de punch bastaron al gigante para asestar los dos golpes que hicieron añicos el invicto de José Manuel de la Torre como director técnico de la Selección Nacional.

El Scratch du Oro ganó un juego (1-2) al que parecía haber renunciado durante varios minutos, esos en los que priorizó los golpes sobre la magia.

Tuvo que aparecer el hombre de la enigmática sonrisa para recordarle a los brasileños que pocos les pueden hacer frente cuando se deciden a mostrar su clase. Colgó el balón en el ángulo superior izquierdo del marco defendido por Oswaldo Sánchez (76') para devolverle oxígeno a la selección brasileña.

Amarga despedida para el arquero. Fue el protagonista de la celebración por su partido 100 con el Tri, pero pudo hacer un poco más en la ejecución de Ronaldinho. Él lo sabía, por eso llegó cabizbajo a la banca tras ser sustituido por Chepo.

La presentación 15 marcó la primera derrota en la era Chepo. Fue ante un coloso, pero disminuido en cuanto a hombres, por la expulsión de Daniel Alves.

El virtuoso lateral del Barcelona decidió vestirse de vulgar golpeador. Antes de ser expulsado por el penalti sobre Javier Hernández, ya había dejado su marca en Andrés Guardado y en Jorge Torres Nilo.

Aciaga noche para El Principito, quien pudo cambiar el rumbo del cotejo con aquel penalti que regaló al meta Jefferson. Fue el único que se animó a pedir el balón, pero su ejecución resultó débil y cerca del arquero, quien sólo se recostó a su derecha para atajarlo.

Acción catártica. El Tri pudo irse al descanso con dos goles de ventaja y un hombre más dentro del campo. En cambio, se retiró al vestuario frágil de sentimientos. Su ventaja se mantenía con alfileres.

El adversario lo comprobó en cuanto metió el acelerador. Ronaldinho dictó el despertar del titán sudamericano, al que le alcanzaron unos cuantos minutos de lucidez para dejar en el camino al impetuoso, pero aprendiz equipo mexicano.

La anotación de Marcelo fue la mejor ejemplificación de lo que Brasil puede hacer con cualquiera, cuando decide ponerse a jugar. El lateral izquierdo del Real Madrid olvidó su estéril disputa con Pablo Barrera y se internó en el área local. Cuando Sergio Pérez intentó reaccionar, el afamado zurdo ya había fusilado a Oswaldo Sánchez (83').

Golpe certero en la moral de un combinado que trató de reaccionar con más corazón que futbol. Se fue a casa con la derrota y la amargura de ni siquiera haberle anotado a los sudamericanos, porque el tanto local fue autogol de David Luiz (10'). Barrera lo festejó como si fuera suyo, pero su servicio hubiera sido controlado por Thiago Silva, si el defensa del Chelsea no se cruza.

Lucía como el inicio de una nueva fiesta en la era Chepo, justo frente a un auténtico peso completo, pero todo terminó con aquel bombazo que superó a Sánchez por segunda ocasión en la noche.Todos se quedaron impávidos... Hasta De la Torre, pero no era una pesadilla. Más bien, Brasil terminó con el sueño, con la magia de la Selección Mexicana.

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