>Guadalajara.- El futbol, aunque se ejecuta con los pies, es un deporte que se juega con la cabeza. Por eso, perderla por un momento puede resultar muy costoso. Esa es la reflexión que debe acompañar a Luis Michel en su camino al vestidor.
Paso a paso, abandona el campo de juego tras recibir la tarjeta roja. Lo ocurrido instantes antes se repite una y otra vez por su mente. Tiro de esquina al minuto 49. El arquero rojiblanco sale por el balón y se queda con él. Choca ligeramente con Javier Muñoz Mustafá. Entonces, pierde la cabeza. Finge despejar con la mano y le da un balonazo al zaguero del Pachuca.
El árbitro Ricardo Arellano no duda. Marca la pena máxima y muestra la tarjeta roja al arquero de Chivas. No hay mucho qué protestar. Los minutos transcurren, el capitán Héctor Reynoso habla con el asistente, que delibera con el juez central y deciden expulsar también a Muñoz Mustafá, por responder al balonazo con una patada.
Víctor Hugo Hernández calienta a marchas forzadas. Entra al campo con la misión más difícil para un arquero: detener el penal. El marcador está 1-0 a favor de los locales, que ganan desde el minuto 22, gracias a un desborde por el costado izquierdo de Miguel Ponce, cuyo servicio atravesó el área hasta llegar a Marco Fabián, que abrió el marcador.
Enrique Esqueda toma el esférico. Patea fuerte con la pierna derecha. Hernández adivina la trayectoria, pero no alcanza el esférico. El 1-1, al 54’, cae como agua fría en el ánimo del Rebaño Sagrado.
El boleto está asegurado jornadas atrás, pero en su regreso al estadio Omnilife, Chivas busca el resultado como si de ello dependiera su presencia en la Liguilla. No le toma mucho tiempo reponerse del golpe que significa la expulsión de su arquero.
Los dirigidos por Fernando Quirarte tienen sus armas bien definidas. Un pincelazo de ellas aparece al minuto 66: Antonio Gallardo, desde medio campo, lanza un latigazo preciso para Jesús Sánchez, que controla y toca para Érick “Cubo” Torres, quien se acomoda y de pierna derecha cruza su disparo para el 2-1.
Sin embargo, la historia del futbol se escribe hasta el silbatazo final. Antes de él, todo es posible. Al minuto 89, Enrique Esqueda toma el esférico fuera del área. No lo piensa demasiado. Su potente derechazo estremece las redes tras entrar por el ángulo. El 2-2 definitivo sentencia el encuentro.
El empate sirve al Guadalajara para asegurar, con 30 puntos, el liderato general. Pero el resultado fue costoso, pues Luis Michel no estará para el inicio de la fiesta grande. La “maldición” que pesa sobre quien termina en la cima es conocida. Chivas buscará revertirla.





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