>México.- El suplicio de Luis Fernando Tena ya había terminado cuando Héctor Herrera, Marco Fabián y Alan Pulido se enfilaban a la portería bielorrusa.
El gol que dio al Tricolor Sub-23 una agónica victoria (2-1) fue simple vanidad para “El Flaco”, quien ya respiraba tranquilo al saber que Marruecos no pudo vencer a Francia. Su equipo, con el simple empate, estaba clasificado a las semifinales del Torneo Esperanzas de Toulon.
Quizá por eso su festejo fue tan mesurado. Aplaudió la sexta conquista de Fabián en el certamen (83’), pero la verdadera buena noticia le había sido comunicada, segundos antes, por sus auxiliares.
Nueva tarde marcada por el nerviosismo. La Selección Mexicana Olímpica sigue viva en el tradicional certamen, no sin antes comprobar su gusto por el masoquismo.
Volvió a gobernar la trinchera. Al igual que contra los marroquíes, tuvo la pelota y las mejores opciones de gol... Hasta que apareció el villano que se resguarda bajo los tres postes.
Liborio Sánchez estaba en la grada, imposibilitado de jugar por una suspensión, mas Antonio Rodríguez lo suplió a cabalidad, incluso con las equivocaciones que tanto han rasgado el alma de Tena durante los más recientes días.
Justo cuando los chicos de negro amagaban con iniciar otro monólogo, el también guardameta del Guadalajara tomó con las manos aquel balón retrasado por Néstor Vidrio. El árbitro egipcio Sham Omar no dudó en señalar la infracción. Comenzaba el calvario.
Mikhail Sivakov lo llevó a su punto más álgido con ese remate al que le sobró la serenidad que hace falta a zagueros y porteros tricolores (43’).
Ningún rostro se descompuso tanto como el de Tena. No era necesario monitorear el otro duelo del Grupo B.
Con la derrota, su equipo estaba fuera.
La ilusión renació acompañada de la fortuna. El alma del combinado nacional encontró un trébol de cuatro hojas cerca del área bielorrusa, justo donde no pudo impactar bien el balón que fue desviado por un contrincante. Casi un cuarto de hora después, Fabián volvió a ponerse el traje de héroe.
El temple y calidad que le caracterizan lo tienen encumbrado como el máximo romperredes del evento. Los futbolistas que le siguen han hecho un par de anotaciones. Ninguno es su compañero. Es el único jugador del “Flaco” que ha estremecido las redes francesas.
Diamante que ya es seguido por varios cazatalentos ingleses. Los ha seducido, tanto como a su entrenador, quien no prescinde de él, pese a que sólo existen 24 horas de recuperación entre cada partido.
Gol que no disminuyó el nerviosismo de Luis Fernando. Entonces sí hubo que voltear al duelo entre galos y africanos. Cada segundo fue una eternidad para el estratega, a quien la desesperación lo traicionó cerca del ocaso. “Tranquilos, con el empate nos alcanza”, gritó.
Unos metros detrás, sus auxiliares seguían el otro partido. La paz llegó con el final de un juego no protagonizado por el Tricolor.
El semblante de Tena recuperó lucidez. Su equipo obtuvo el boleto a las semifinales, ronda en la que se medirá con Holanda, sin importar la última conquista de su figura.





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