Marco Fabián aprende de los errores

- Jun 3, 2012

>México.- Es uno de los hombres del momento. Con siete goles en total, ha sido un aporte importante en el histórico título que la selección Mexicana Sub-23 consiguió el viernes pasado en el Torneo Esperanzas de Toulon. Marco Fabián se pone con responsabilidad la camiseta nacional. Pero esa madurez le llegó con golpes.

La suspensión del Tri lo obligó a valorar.

La fiesta de Quito, en el hotel de concentración, le costó perderse la Copa América y alejarse del equipo por un castigo de medio año. Hoy, se encuentra de nuevo en una concentración larga. Ha pasado poco menos de un año de aquel error. Su semblante endurece cuando la charla exclusiva con EL UNIVERSAL evoca el incidente. Ya no hay sonrisas. Su reflexión es categórica: no lo volverá a hacer y tampoco dejará que nadie más lo haga.

—¿Hoy, qué significa ponerte la camiseta de la selección?

—No tengo palabras, es lo que sueña todo jugador. El representar a un país entero es importantísimo y es el mayor anhelo de cualquier futbolista. Ojalá Dios quiera me toque estar ahí (Londres 2012). La tengo que portar con mucho orgullo, mucha pasión y dejar en la cancha todo por esa playera.

—¿Estar alejado por un castigo te ha ayudado a valorar?

—Sí, claro. Demasiado. Este tiempo me ha hecho madurar, yo creo que el doble. Me ha hecho darme cuenta, valorar lo que significa y creo que lo demostré en el Preolímpico. El estar ahí es el mayor logro y como te digo, creo que me hizo aprender.

—Fuera de la cancha, ¿qué enseñanza te dejó aquel incidente?

—También muchísima. Ya estás, por supuesto, consciente de todo lo que debes hacer y todo lo que no debes hacer respecto a la disciplina, todo lo que conlleva el estar ahí. Hay que comportarse como realmente un jugador digno de selección dentro y fuera de la cancha. Dentro es dar todo por el equipo y mostrar tus cualidades. Por fuera, comportarte como un buen ser humano y tratar de aportar a mis compañeros con esa experiencia que he tenido.

—En aquel momento, asegurabas que no todo era como se decía. ¿En qué te equivocaste realmente?

—Bueno, me equivoqué en estar ahí. Sin embargo, son grandes lecciones de mi vida, que me han ayudado a madurar y a ser quien soy ahora. Eso ha quedado atrás, me quedo con una gran enseñanza y ahora solamente creo que lo tengo más que entendido. Obvio no volverá a pasar algo similar jamás.

—A veces la madurez llega con golpes, ¿no?

—Sí, creo que he tenido muchos, algunas caídas muy fuertes dentro de mi vida y mi carrera, pero bueno, gracias a todo el apoyo primeramente de mi familia y sobre todo de Dios, he salido adelante de todo esto porque no ha sido nada fácil. Esas fuerzas siempre salen de muchas personas y tengo una gran ilusión por seguir triunfando.

—Después de lo vivido, de nuevo en una concentración, si te encuentras con que algunos compañeros se les ocurre organizar algo similar y te invitan, ¿lo volverías a hacer?

—No, para nada. Ni lo haría, ni dejaría que lo hicieran. Te lo digo, es algo que jamás repetiría, creo que quedó más que entendido. No sólo me cuidaría yo, sino que también aconsejaría a mis compañeros por la madurez que he tenido, la experiencia que uno ya vivió. Lo primero ante todo es tener disciplina y eso me quedó muy claro.

—Las tentaciones del futbol las conoces porque las vives: los amigos de ocasión, las chicas de una noche… ¿vale la pena hacer eso a un lado?

—Claro que vale la pena, no te lo piensas dos veces. La recompensa es aún más. Tan sólo el hecho de estar en la cancha, meter un gol, ser campeón, eso es la mayor recompensa, por todo lo que pierdes. La carrera del futbolista no es fácil, como parece. Casi no convives con tu familia, con tus verdaderos amigos. De repente dices: “Estoy perdiendo muchos años de mi vida, de poder estar con gente que quiero disfrutando otro tipo de cosas”, pero a final de cuentas el disfrutar la cancha te hace darte cuenta que cambiarías 100 veces todo eso por estar en el futbol.

 

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