>México.- La sonrisa no se les borra y eso que ya pasaron 50 años. Medio siglo después del debut de Pumas en Primera División ante el América, integrantes de ese histórico equipo comparten en charla con EL UNIVERSAL que la temporada 1962-63 fue feliz, pero también de sufrimiento para permanecer en el máximo circuito.
“No descendimos en ese mismo año porque Dios es grande y porque llegó Renato Cesarini a rescatar el barco”, asegura sonriente y con un puro en la mano el capitán de aquella escuadra universitaria, José Antonio Espátula Rodríguez.
“Nunca supimos a dónde iba a llegar Universidad. Llegamos a Primera División con más calma, lo tomamos con mucha emoción, nos dio alegría y teníamos que tomar las cosas en serio porque era muy competitivo”, recuerda Carlos Gutiérrez.
Eran jóvenes estudiantes casi todos los futbolistas de ese histórico equipo de Pumas que saltaron a la cancha del estadio de Ciudad Universitaria por primera vez en el máximo circuito del balompié nacional.
Cobraban hasta dos mil pesos, “aunque hubiéramos pagado nosotros para jugar”.
Se divertían en los cineclubes de las distintas Facultades. En ese momento, la rumba y la música cubana estaba de moda. Tenían a sus novias y nadie tomaba “porque era un equipo muy sano y ser joven se disfrutaba en su máximo esplendor”.
El 1 de julio de 1962, los felinos jugaron contra el América para que Universidad se presentara por primera vez en la Primera División.
Pumas cayó 2-0 de local ante los entonces cremas, plagados de figuras como Moacyr y Zague.
“El partido la verdad es que fue muy parejo. El América tuvo mucha suerte porque nos ganó con dos goles muy espectacular, muy difíciles”, recuerda Alfredo Echavarri, ex mediocampista universitario.
Aunque Espátula agrega que ese encuentro “terminó en una bronca general, me acuerdo”.
—¿Por qué?
—En el América estaba Pedro Nájera que era un moreno que daba muchas patadas y desencadenó todo.
Durante la campaña del debut auriazul no sólo los americanistas poseían figuras, sino que más equipos tenían entre sus filas futbolistas de gran trayectoria. Los universitarios no se amedrentaban en lo absoluto.
“El entrenador [Octavio Vial] nos decía ‘no se apantallen por jugar contra ellos porque también son jugadores igual que ustedes’. Pero tú estás chamaco, ves la tele y ves las noticias de Primera; las Chivas eran campeonísimas que ganaban, ganaban y ganaban, y ahora tú enfrentarte contra ellos...”, explica Jorge Gaitán, otrora extremo felino.
Pumas logró mantener la categoría. Hubo un momento en que estuvo luchando el descenso, pero finalmente obtuvo seis victorias y nueve empates en 26 encuentros que lo ubicó en el lugar 12 de la tabla.
“Si el equipo se hubiera ido, quién sabe si hubiera regresado, porque es muy difícil subir”, expone Alfredo Zenteno, ex lateral izquierdo.
El sufrimiento por permanecer en el máximo circuito todavía lo sienten con la misma intensidad con la que gozan el haber cumplido la misión.
Cincuenta años después de que Universidad hizo su presentación en el máximo circuito, los integrantes de esos Pumas legendarios presumen que el equipo al que le dieron Primera División es un grande de nuestro futbol con siete títulos. Por eso, la sonrisa no se les borra.





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