Un contrato en GL, la cosecha más preciada

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Ciudad de México (EL UNIVERSAL).- Bajo el sol de Arizona y Florida se resguardan miles de historias de migrantes mexicanos que han empleado sus manos en búsqueda de un mejor porvenir personal y familiar, entre ellos se encuentran los peloteros profesionales.

Para este campamento de entrenamiento de primavera de la MLB hay 33 peloteros —entre chicanos y nacionales— con sangre mexicana, que luchan incansablemente para conseguir un lugar en alguno de los 30 equipos de las Grandes Ligas.

Los campos de las Ligas del Cactus (Arizona) y la Toronja (Florida) hoy plasman perfectamente  lo que un día describió el ex comisionado de la MLB, Bart Giamatti, en su obra Los verdes campos de la mente: “El juego arranca en la primavera, cuando todo comienza de nuevo, y florece en el verano, llenando las tardes y las noches, y luego, tan pronto como aparecen las lluvias frías, se detiene y te deja solo con la cara hacia arriba”.

Ninguno de los peloteros convocados quiere que termine su temporada ligamayorista antes de iniciar la primavera.

En esta lista se encuentran peloteros que arriban a los campos de entrenamiento con la seguridad que confía un contrato de Grandes Ligas a largo plazo, y otros que tan sólo poseen la ilusión de poder germinar sus ilusiones bajo los rayos del sol de Arizona y Florida.

El pitcheo volverá a ser el elemento del juego mejor representado por los peloteros mexicanos, un total de 22 serpentineros —entre los contratados y los que están a prueba— se encuentran en los rosters.

Cabe mencionar que Manny Bañuelos, de los Yanquis de Nueva York, y Joakim Soria, actualmente con los Rangers de Texas, se encuentran sin posibilidades, debido a las operaciones “Tommy John” —reconstrucción del ligamento colateral del codo— a la que fueron sometidos la temporada pasada.

Los otros 11 peloteros son jugadores de cuadro, a excepción del sonorense Alfredo Amézaga, de los Dodgers de Los Ángeles, quien puede patrullar los jardines al ser jugador utility.

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