Ciudad de México (EL UNIVERSAL).- Mera coincidencia disfrazada de quirúrgica precisión al armar el rol de partidos. Como si se tratara de función boxística, el choque entre dos verdaderos pesos completos cerrará la cartelera llamada “fase regular”.
El América y los Tigres, actuales líder y segundo de la tabla, dirimirán hoy al puntero del Clausura 2013, siempre y cuando no igualen. Repartir unidades en el Estadio Azteca los dejaría a merced del efectivo Atlas, que recibirá al León.
Batalla por la cima, sitio que sólo alimenta el egómetro. Los beneficios palpables, de cara a la Liguilla, son mínimos.
Sui géneris rasgo del futbol mexicano que no merma el espíritu de Miguel Herrera, a quien le encantaría que las Águilas accedieran a la fase final, en lo más alto de la clasificación, por primera vez en siete años y medio. No lo logran desde el Apertura 2005, torneo en el que fueron eliminadas en cuartos de final por su rival de esta tarde.
“El liderato no es obsesión, aunque vamos a pelear por éste”, aclara el director técnico de los azulcrema. “Hoy estamos en esa posición y vamos a pelear por seguir ahí, pero en este torneo la cima no te da algo, aunque sí es prestigio que el equipo mantenga esa regularidad y lo que ha mostrado en el campeonato”.
Discurso sustentado en fríos números. Sólo seis de los 33 equipos que han entrado a la Fiesta Grande como líderes en la historia de los torneos cortos dieron la vuelta olímpica.
Síndrome coloquialmente denominado “maldición del superlíder”; simple leyenda urbana para El Piojo.
“La maldición esa del superlíder es una ‘jalada’”, diagnostica, risueño, mas insiste en que ser el primer sembrado no ofrece una recompensa genuina.
“No, porque todos arrancamos la Liguilla de cero”, recuerda. “Nos da la posibilidad de recibir el segundo partido [en cada fase] y elegir día siempre, pero la única oportunidad que te da [para avanzar] es el empate global, y sin que haya más goles como visitante”.
“Es importante por el prestigio del equipo, lo que significa quedar arriba, además de que los muchachos han trabajado para llegar hasta allá. Después, empezará otro torneo”.
Para el que el duelo de esta tarde podría significar un inmejorable ensayo.
“Creo que es un buen parámetro, por el momento que está viviendo el América, por lo bien que están jugando”, considera Carlos Salcido, volante de los felinos. “No podríamos enfrentar a un mejor equipo que ellos previo a una Liguilla”.
“Tigres es un equipo muy fuerte, con un buen director técnico [Ricardo Ferretti] y grandes jugadores”, respalda Herrera. “[Debemos] pensar que va a ser un partido que, si llegas a una instancia mayor, podría repetirse en la Liguilla”.
Lo que otorga mayor valor a esta confrontación entre auténticos pesos completos, programada quirúrgicamente —en la última jornada— por un simple capricho del destino. (Con información de Juan Antonio Dávalos).]]>





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