Panamá (EL UNIVERSAL).- México jugó mejor, se plantó con personalidad en Panamá, pero de eso nada sirve si no hay gol, y sin goles los puntos llegan pero a cuenta gotas. Empate a cero que sólo permite seguir con el sufrimiento. El Tri no se recupera de un mal arranque en el hexagonal y con este marcador se va hasta el tercer lugar de la eliminatoria, a pesar de tener un partido más.
Siete puntos no alcanzan para saciar la sed de tranquilidad que quiere tener este equipo mexicano. Estados Unidos y Costa Rica lo superan por diferencia de goles. Por eso el juego de este martes ante los ticos es fundamental. Hay que ganar o ganar.
Hoy México fue mejor, dominó, se plantó con personalidad en Panamá, pero sin goles, no hay puntos que celebrar. Hay que seguir con el sufrimiento.
CLÁSICO
Clásico partido de eliminatoria. Clásico árbitro inepto. Clásica violencia. Clásicas patadas y clásico, poco futbol. Fue un primer tiempo que estaba escrito en el libreto de las eliminatorias de la Concacaf, sobretodo cuando juega México.
El local, arengado por su gente, una gente que celebra si se gana un saque de banda; si se da un pase bien o si el rival se resbala. Y un visitante, en este caso México, que no se arruga, que entiende a lo que se juega, porque también hay que saber jugar a las patadas.
El Tri comenzó nervioso, quizá hasta un poco intimidado por el músculo que presentó Panamá como su principal propuesta, pero poco a poco la gente de experiencia sacó la cara. Entre Torrado, el 'Maza' y Salcido, se devolvió golpe por golpe y cuando en golpes estuvieron igualados, quien tuvo más futbol, dominó.
Fue el sector derecho el que se explotó, ahí por donde Giovani escogió andar y asociarse con Javier Aquino. Ambos, pequeños, frágiles, no se amilanaron con el poderío canalero. Aguantaron una, dos y tres recargones, patadas para comenzar a explotar su velocidad y dominio de balón.
En un principio los centros no eran precisos, todos eran cortados por la defensa rival, fue hasta el ocaso del primer tiempo que Aquino entendió el movimiento de Javier Hernández quien se anticipó a todos, pero su remate pasó cerca de la gloria.
Es que México fue el que puso el futbol. Lo que inquietó de los locales fue el grito del público, no más. Decepcionante.
El Tri tardó pero al final se volvió el mandón en la cancha y el silbatazo final de la primera parte le vino mejor a Panamá, que estaba siendo plenamente dominado.
Y sí, le vino mejor el descanso a Panamá porque cuando se reanudó el juego, Blas Pérez en pelota parada exigió a Corona, quien en la línea atajó el balón. Peor sólo fue una llamarada, porque de inmediato México volvió a mandar. Guardado explotó su banda; Gio hasta jugadas de tacón hacía, pero el gol no llegaba.
Panamá ajustó y agarró su segundo aire, no suficiente para inquietar pero sí para hacerse del balón y volver a provocar el grito de la Tribuna. Chepo respondió a los movimientos de Dely Valdés con la salida de los más peligrosos: Gio y Aquino por el ingreso de Reyna y Gerardo Flores.
El partido se cerró. Ni uno ni otro pudo lo que intentó. Todo quedó en leves insinuaciones que a nadie dejan satisfecho. México es tercer lugar y Panamá hasta el cuarto lugar se va.
No cabe duda, hay que seguir con el sufrimiento.
Fotografía: Mexsport





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