Ciudad de México (EL UNIVERSAL).- Su experiencia como entrenador nacional le permite asegurar que las vicisitudes se quedaron en México, junto con esa presión que suele rodear al Tricolor.
Participar en la Copa Confederaciones luce como un reto mayúsculo, en comparación a la eliminatoria mundialista, pero Ricardo Antonio La Volpe recuerda que, a diferencia de lo que pasa dentro de la Concacaf, el entorno no obliga al equipo dirigido por José Manuel de la Torre, lo que representa una importante ventaja.
Está convencido de que el equipo nacional enseñará su mejor rostro en Brasil.
“La Copa Confederaciones será diferente, te vas a liberar, se juega sin una presión extra, que es la eliminatoria, porque el jugador lo tiene en la mente”, asegura El Bigotón, entrevistado vía telefónica. “Creo que ahí la Selección Mexicana va a dar el mejor futbol”.
Teoría argumentada con lo que vivió en carne propia.
Antes del Chepo, el argentino era el último entrenador que había llevado a la Selección Nacional al torneo que reúne a los monarcas de todas las regiones futbolísticas. Lo hizo en 2005... Y su equipo deslumbró al mundo.
Fue el clímax en su etapa. El Tricolor finalizó cuarto, pero derrotó a Brasil (1-0), se fue a penaltis con Argentina y el local Alemania necesitó tiempos extra para superarle en el duelo por el tercer lugar (4-3).
“Todos la obligamos a que gane y el jugador siente eso”, subraya el sudamericano. “En la Copa Confederaciones, los periodistas van a decir que juegan con Brasil, Italia, y ponen que éstos son grandes, así es que el futbolista se siente liberado, ya que se le está mandando un mensaje de que, si pierde, no pasa algo”.
“Ese mensaje, que no me gusta, el jugador ya lo entendió acá, así es que las mejores actuaciones de la Selección son contra los grandes, y eso me da una pauta, porque juega liberado”.
—¿La Selección podrá tener un desempeño similar a aquel de hace ocho años?
—Por supuesto que sí.
Vaticinio que no le impide criticar la sui géneris “mimetización” de un combinado que se resiste a ser constante, sin importar torneo o adversario.
“Para llegar a ser potencia, siempre tenemos que jugar así, porque si lo hiciéramos como en los partidos contra Italia, Inglaterra, Holanda, Argentina, Brasil, hablaríamos de otra cosa, no lo que está pasando ahora en la eliminatoria, en donde estás enfrentando a equipos con otro tipo de futbolistas, porque sí juegan en muchos lados, pero no tienen trabajo de conjunto”, diagnostica, enérgico. “Puedes tener muy buenos jugadores, pero si ni se conocen... La cantidad de partidos amistosos que tiene México te va dando el conjunto, equilibrio, que se conozcan”.
“Tienes un partido amistoso cada tres meses, así es que hay que saber aprovechar las grandes ventajas que tenemos. ¿Cuándo lo haremos? Cuando le pongamos en la mentalidad del jugador lo que vamos a ver ahora en la Copa Confederaciones, porque estamos para jugar al tú por tú... Y lo vamos a ver, lo voy a ver contra Italia, Brasil, el que sea, porque estamos bien, pero todavía nos falta lo mental. Nada más eso”.
Síndrome al que ahora se le sacará provecho, más allá de que solicita la misma actitud si se enfrenta a un coloso o a un representativo, en teoría, inferior.
“Cuando hay una presión, juegas atado, no desarrollas el futbol”, repite. “Por eso, contra Italia y Brasil lo hago, juego más liberado, con otra mentalidad, porque el jugador sabe que si pierde la misma prensa dirá que todavía son potencias. Es el chip que debemos cambiarle a nuestro futbol”.
“Me va a encantar [lo que hará el Tricolor], porque tenemos futbolistas que ya juegan en Europa, tienen dinámica y calidad, además de que van a jugar liberados. Estoy segurísimo de eso”.
Y de que los problemas se quedaron en México.
Fotografía: Archivo
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