Querétaro (EL UNIVERSAL).- En la banca ya no está Benjamín Galindo. Pero el debut de Juan Carlos Ortega es tan caótico como la época de su antecesor. Chivas es un equipo plagado de defectos. El 2-0 frente a Querétaro prolonga la agonía. La escuadra tapatía ya cambió de técnico, pero no revive. Guadalajara es la peor versión de sí mismo. Pisotea su gloriosa historia, partido tras partido.
La modificación del esquema táctico le cuesta mucho al Rebaño Sagrado. Defender con más, no necesariamente significa hacerlo mejor. Con la llegada de Juan Carlos Ortega a la banca rojiblanca, hay tres zagueros centrales y es precisamente esa zona la que se convierte en una “avenida” de libre circulación para los Gallos Blancos.
Apenas 35 segundos bastan para que la retaguardia tapatía sea exhibida. Omar Esparza se equivoca, la pelota llega, por el centro precisamente, a Esteban Paredes, quien remata como viene, raso y potente, para que Víctor Hugo Hernández, en lugar del lesionado Luis Ernesto Michel, se tienda espectacular y desvíe a tiro de esquina.
Guadalajara intenta, como puede, provocar alguna sensación de peligro. Pero sus esfuerzos son vanos: primero, un tiro libre de Miguel Ponce, flojo y a la colocación del arquero Édgar Hernández (‘2); después, un remate desviado de Rafael Márquez Lugo, después de controlar con el pecho dentro del área (‘9).
Un tiro de esquina cobrado desde la derecha es peinado por Néstor Vidrio, para alejar el peligro. La bola sigue hasta la banda contraria. Wilberto Cosme la persigue, la alcanza y le da nueva vida. Manda un centro al corazón del área, donde Guadalajara defiende con tres zagueros. Reynoso falla en el salto. El brasileño Luis de Souza “Apodí” remata suave, pero colocado. El lance de Hernández es inútil. Gol de Querétaro. El cuadro local toma ventaja al ’12.
Anímicamente, a Chivas le cuesta reponerse. Con el paso de los minutos, parece hacerlo. Aldo de Nigris encabeza el intento de reacción, primero con un remate de rodilla derecha (’20) y enseguida con un cabezazo que amenazaba con besar las redes, hasta que Édgar Hernández salvó con un manotazo (’27).
Pero cuando el Guadalajara mejor se ve sobre la cancha de La Corregidora, nuevamente los Gallos Blancos encuentran su “viaducto” por el centro de la defensa visitante. Esteban Paredes recibe en esa zona. Los zagueros sólo lo contemplan. Toca para Mario Osuna, que aguanta al chileno para devolverle. El sudamericano, en aparente fuera de lugar, sólo empuja el 2-0, al ‘33. La grada estalla. Juan Carlos Ortega es un mar de preocupaciones.
Del Rebaño Sagrado no hay reacción. Tampoco aparece el amor propio que en ocasiones salva partidos. Como en el torneo pasado, es un muerto en vida. Sólo Aldo de Nigris intenta. Al ’35 entra trompicado al área. Con fuerza gana la pelota, pero queda incómodo y el zurdazo es débil. Es el de mayor ánimo, quizá porque acaba de llegar y no se ha contagiado de la oscura mediocridad que le impide brillar.
En la segunda parte, Juan Carlos Ortega apuesta por todo. Ordena el ingreso de Marco Fabián y minutos más tarde el de Miguel Sabah. Ellos dos comparten la cancha por primera vez con Rafael Márquez Lugo y Aldo de Nigris. Chivas tiene en el campo a los cuatro futbolistas que, desde la pretemporada, hacían soñar a la afición con un ataque letal.
Sin embargo, su presencia desnuda una importante carencia: ¿quién les pone la pelota? Mientras están en el partido, sólo una oportunidad son capaces de crear. Marco Fabián toca estupendo a la espalda de la defensa para Miguel Sabah, que entra al área y remata. Pero Édgar Hernández sale a tiempo para tapar el disparo, al ’64.
Juan Carlos Ortega, el sustituto del despedido Benjamín Galindo, se da cuenta de la escasa generación de su equipo. La promesa de un ataque letal queda sólo en eso. El técnico saca de la cancha a Rafael Márquez Lugo, que deja su lugar a Jesús Sánchez, en espera de que nutra de centros a los delanteros.
Así, hay más servicios al área. Miguel Sabah cabecea por encima del arco, al ´82 y dos minutos más tarde, “El Chapo” Sánchez poner un centro medido para Aldo de Nigris, que salta incómodo y remata colocado, pero el testarazo alcanza a ser desviado por el arquero Hernández, para terminar estrellado en el poste.
La respuesta en los minutos finales no es suficiente. El 2-0 permanece inmóvil en el marcador.
Foto: Mexsport
Guadalajara pierde una vez más. El técnico ya ha cambiado, pero lo mismo da con Benjamín Galindo o con Juan Carlos Ortega, Chivas es un equipo gris, con desconfianza, sin ánimo. Igual que con “El Maestro”, un muerto en vida.







Deja tus comentarios