América gana y es sublíder en el Clausura 2014

<![CDATA[Guadalajara.- Se grita como si fuera el Azteca. El festejo es conocido: un salto, dos, tres… Las manos unidas al pecho, como un canguro. Luis Gabriel es el verdugo. Dos goles suyos le dan forma al 2-1, en una noche en la que se ha demostrado que en tierra de Rojinegros, el América es Rey. 

En el futbol, no siempre el marcador es reflejo de lo que ocurre sobre el terreno de juego. La primera parte en el Estadio Jalisco es un claro ejemplo. El Atlas de Tomás Boy recurre al uniforme de hace un año, a rayas horizontales rojas y negras, con el que sumó 32 puntos bajo el mando del “Jefe”. La cábala no le hace jugar mejor. En realidad, cae en el dominio de las Águilas.

Moisés Muñoz desvía a tiro de esquina el primer aviso de los Zorros, un zurdazo del brasileño Maikon que llevaba potencia e ilusión, al ‘4. Pero enseguida, el visitante aprieta el acelerador, con Rubens Sambueza como el director de una orquesta que toca lo suficientemente bien para asustar, pero no tanto como para concretar.

Luis Ángel Mendoza se interna al área por el costado derecho. Cuando encara a Federico Vilar, opta por un centro templado, que recorre todo el arco, sin que alguien aparezca para empujar a las redes, al ‘5. Cuatro minutos más tarde, Jesús Molina encuentra por arriba la oportunidad de convertirse en héroe. La desperdicia: su cabezazo se va por un lado.

Rubens Sambueza mueve en la cancha los hilos del equipo que dirige Antonio Mohamed. Y en ocasiones, lo hace de forma brillante. El argentino naturalizado mexicano filtra una estupenda pelota para “El Quick” Mendoza, que dentro del área hace un recorte elegante y define con un toque suave de zurda, buscando el poste más lejano. Pasa apenas por un lado. El grito de gol se ahoga en una tribuna pintada de amarillo, al ‘20.

Pasada la media hora, los “olés” retumban, pero no para los locales. Las Águilas hacen suyo el Jalisco. Los de atrás van al frente: Paul Aguilar remata una diagonal retrasada a las manos de Vilar (’31) y Aquivaldo Mosquera hace una jugada de lujo en tres cuartos de cancha, para definir con un disparo potente por encima del arco, un minuto más tarde.

Es cuestión de tiempo. O al menos, eso diría la lógica que, como es sabido, no siempre aplica en el balompié. El deporte es tan generoso, que incluso brinda a villanos la oportunidad de convertirse en héroes. Óscar Razo ha tenido una noche para olvidar. Su marca por el costado izquierdo es titubeante. Pero un chispazo lo reivindica.

Al ’41, Razo se agrega al ataque. Llegando al corredor del área, hace un recorte para sacudirse la marca. Levanta la mirada. Encuentra el objetivo. Con pierna derecha, la menos hábil que tiene, pone un centro medido. Techa a la defensa americanista. Rodrigo Millar queda sin marca. El chileno conecta de cabeza. Sólido. Al fondo. Gol del Atlas, que se encuentra con la ventaja en el momento menos esperado.

Para la segunda parte, América es el obligado. El actual subcampeón del futbol mexicano asume la responsabilidad. Sambueza avisa, con un zurdazo que Federico Vilar desvía a tiro de esquina, al ’48, que el conjunto capitalino insistirá hasta encontrar lo que busca.

Rubens, “titiritero” azulcrema, mueve los hilos en la dirección adecuada. Por el costado izquierdo, pone un servicio justo, que Luis Gabriel define de todavía mejor forma. De naturalizado a naturalizado. El de origen colombiano conecta de cabeza el centro del nacido en argentina. Potente. El lance de Vilar de nada sirve. El esférico golpea el travesaño y cruza la línea prometida. Gol de las Águilas, al ‘57.

La tribuna canta: “Vamos, vamos América, esta noche tenemos que ganar”. No es el Azteca. El Jalisco, territorio rojinegro, se pinta de amarillo. Dicen los entendidos que el futbol es de momentos. El actual parece del visitante. Pero el gol del empate disminuye las revoluciones de los dirigidos por “El Turco”.

Atlas asume por primera vez el compromiso que obliga al local a ofender. Pero lo hace con poco tino. Aunque tiene la pelota, carece de definición. Y así, no hay partido que se gane. Eso da vida a un América dueño de la tribuna, aunque no del marcador.
Pero Rubens Sambueza, incansable “titiritero” mueve de nuevo los hilos de la gloria. Conduce desde la derecha, rumbo al centro. Cuando se topa con marca dura, se da cuenta que no es posible avanzar, alarga el esférico con un toque suave al costado izquierdo para Luis Gabriel Rey. De nuevo, juego entre naturalizados.

El nacido en Colombia mide el servicio que le ha puesto el de Argentina. Zurdazo potente. Ligero desvío en la defensa rojinegra. La pelota sale al ángulo. Vilar nada puede hacer. Gol de las Águilas, al ‘80. Vuelta al marcador. El cuadro capitalino es ahora dueño de todo. Inclusive del resultado. La cábala del Atlas ha fracasado. Incluso con su uniforme de rayas, esta noche queda claro que en tierra de Rojinegros, el América es Rey.

Fotos: Mexsport

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