Diablos Rojos campeones de la Liga Mexicana de Béisbol

- Sep 11, 2014

Ciudad de México.- El infierno rojo tenía contadas las horas. La afición escarlata no podía equivocarse, está noche llegarìa la decimosexta corona para el equipo con más afición en todo el país.

En punto de las 19:00 horas se cantó playball y sin pensarlo dos veces, los Diablos atacaron con doblete de Figueroa. El rally fue de cuatro carreras apenas en la primera.

En el segundo inning, Juan Carlos Gamboa, lucía a la defensa con una jugada el estilo de Grandes Ligas para dejar fuera a Madeira en primera. En las gradas, sólo huecos por jardín izquierdo garantizado el lleno hasta las lámparas del inmueble que estaba cerca de quedarse sin beisbol.

El tercer capítulo trajo la lluvía al tiempo que Jonh Lincey la sacó del diamante para calentar más el infierno.

La tradicional ola apareció en el quinto episodio y con ello, las carreras de Pericos, quienes con cuadrangulares de Alejos y Gamez por fin dejaron ver a su afición en las gradas.

En la baja, los Diablos desaprovecharon casa llena y sin outs. Buen trabajo del relevista Galván quien colgó el cero.

Empezó la sexta entrada, era tiempo de lucir las coronas de campeón y gritar con más fuerza por el México en este mes patrio. En el diamante, Sandy Madeira, pensó lo contrario y con vuelacercas emparejó la pizarra a cinco carreas por bando. Juego nuevo.

 Antes de iniciar el séptimo, Roco, la mascota de los Diablos Rojos del México ejecutaba el ritual azteca de la victoria capitalina. La fanaticada se sentía protegida.

Doble cambio de pichers para Diablos en el séptimo, colgaron la argolla. Era tiempo de batear.

En el cabalístico, Sergio Omar Gastelum, la mandó lejos del jardín izquierdo. Diablos tomó ventaja por una y el infierno volvió a la vida.

A tres outs del triunfo y del campeonato el desfile de cervezas era la constante entre la afición escarlata que había esperado mucho tiempo para verlos monarcas.

La fiesta de la marabunta estaba lista pero justo a un out del campeonato, Santana, emparejaría el partido y Del Campo impulsaría dos de ventaja. Los Pericos le habían encontrado la bola al ídolo cerrador escarlata, Manny Acosta.

Más emocionante imposible. Cierre de la novena, casa llena de pingos y Clark llegaría al plato. Diferencia de una, con tres en base el cañón de Terrazas trajo la del empate a nueve. Un partido de locura.

Décimo inning, al bat Juan Carlos Gamboa, el pelotero al que la afición le canta el popular tema de la "La Boa" conectaría profundo por jardín central. La pelota no quisó regresar cayó la carrera de la diferencia, llegó el triunfo 82 de la temporada.

El decimosexto campeonato.

El adiós del Infierno solar.

Y como en 1999, Diablos se coronó y se fue del Parque del Seguro Social, ahora, 14 años después las lámparas del Foro Sol se apagaron para dejar brillar sólo a estos peloteros, a estos diablos el equipo más ganador de nuestra pelota, el equipo que juegue donde juegue mantiene intacta su estirpe de campeón.

Fotos: Cuartoscuro

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