En medio de una muchedumbre conformada por vecinos, amigos y familiares, que llegaron en vehículos y camiones, Sergio Adrián Hernández Güereca, fue sepultado la tarde de este jueves en el panteón Jardín del Recuerdo, sobre una meseta localizada en el extremo poniente de la ciudad.
El cortejo fúnebre arribó exactamente a las 15:20 horas, en medio de un ambiente de dramatismo e incertidumbre por la partida de un joven que a sus escasos 15 años, fue víctima en su propio país, por el disparo que salió de un arma de un agente de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos.
Y en medio del remolino de gente –en su mayoría jóvenes- y mujeres, apareció Don Jesús Librado, cuyo rostro dibujaba el cansancio y la tragedia de las últimas horas: El mismo pantalón y camisa del día anterior, la barba crecida y un enorme dolor que denotaba su rostro en la partida de su hijo.
A escasos metros, María Guadalupe, la madre del infortunado joven, mantenía su mirada perdida y sus ojos clavados en el suelo, hasta que una de sus hijas le interrumpió para decirle que iban a bajar el cuerpo de Sergio Adrián.
Allí estaban presentes, además de sus padres, todos sus hermanos: Omar y las tres mujeres: Coral, Angélica y Rosario. Solo faltó Maribel, que no pudo viajar de Colorado para estar presente.
Los siguientes 30 minutos fueron de gran emotividad.
¡Te cargue de chiquito!, ¡Noo!, ¡Noo!, decía don Jesús Librado ¡Cómo te dejaron tu ojo! al darle el último adiós.
De pronto una voz gritó: ¡Levanten a Coral! Era la hermana de Sergio Adrián que se había desmayado. Volvería a suceder lo mismo al final.
-¡Respeten a mi hijo!-, alzó la voz don Jesús Librado. –A todos mis vecinos les pido perdón-, ¡Yo lo perdonó a él!, se refirió al homicida de su hijo, lo que arrancó una sorpresiva respuesta de su hija Rosario quien gritó: ¡Yo no respeto a nadie! -No pidas perdón para él papá, agregó la hija -¡Habrá justicia divina!, le respondió don Jesús.
>
>
>





Deja tus comentarios