>Tapachula.- Familiares de internos del Centro Estatal de Reinserción Social para Sentenciados (CERSS) número tres, protestaron para exigir el cese de directivos del centro penitenciario, por supuestos actos de represión. Cubiertas del rostro con pasamontañas, pañuelos y rebozos, los manifestantes acusaron al director de la prisión, David Montero Montero, que desde que asumió el cargo hace mes y medio, veja y reprime en diferentes formas a los presos, a los familiares y visitantes", indicó Felícita.
Las demás señoras, que solicitaron el anonimato de sus nombres, aseguraron que Montero Montero se dice pastor de la secta "Adventista del 7º Día" y que otorga "inmunidad" a internos que se unan a ese culto. "A los presos que en su ficha de identificación aparecen que son católicos, ordena a los guardias quitarles algunos privilegios que ganaron cumpliendo con el reglamento como es el estudio y trabajo, además de disciplina y respeto", agregaron.
Explicaron que los guardias retiraron ventiladores de las hacinadas celdas (la temperatura a la sombra tiene un promedio de entre 40 y 44 grados centígrados) en días pasados, y no permitieron el ingreso al penal del párroco católico, Jorge Valentti. Mientras que a los presos que han decidido "pasarse" a la secta "Adventista del 7º Día", les permiten pasar a la enfermería y otras áreas libremente, a los católicos los esposan si se trasladan de una zona a otra", aseveraron los inconformes.
Luis Rey García Villagrán, designado por las cónyuges de los presos como persona de confianza, denunció el consumo de todo tipo de drogas y alcohol al interior de la prisión, que se ha incrementado desde la llegada de David Montero Montero.
Añadieron, que existen no menos de 200 presos enfermos de tuberculosis, dengue, paludismo, y varios infectados de Sida, y que la prisión carece de medicamentos y de atención médica, por lo que las enfermedades se propagan cada día. Además que medio centenar de internos, son enfermos mentales o están afectados por el exceso consumo de las peores drogas.
El CERSS de Tapachula fue construido para albergar a unos 500 presos, pero existe una sobrepoblación de más de 1,200 internos, entre indígenas, centroamericanos, de otros estados del país por causas del orden federal, pero que la mayoría está aun bajo proceso por delitos menores o de los llamados famélicos.
Las cónyuges de los presos, advirtieron que continuarán manifestándose hasta que el gobernador, Juan Sabines, ordene el cese y la consignación ante autoridades ministeriales del director del CERSS por abuso de autoridad contra sus familiares.





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